El titular del Colegio de Abogados local quiere que el poder político deje de tener supremacía. Es el primer comprovinciano que se postula para representar a los letrados del interior con matrícula federal.

El candidato mendocino Ostropolsky ve desequilibrios en el Consejo de la Magistratura

Por UNO

Es el primer mendocino en competir por uno de los 13 lugares en el Consejo de la Magistratura de laNación, que tiene a cargo el nombramiento y la remoción de los jueces federales. El martes, Daniel

Ostropolsky (60), quien es titular del Colegio de Abogados de Mendoza, buscará convertirse en el

único representante de los abogados del interior del país en ese organismo "para establecer una

expresión distinta a la de la zona portuaria".

En su carrera por ocupar ese cargo, Ostropolsky propone recuperar el equilibrio entre los

miembros de ese órgano, para que el poder político deje de tener preponderancia por encima del

resto. Y también insta a los profesionales del derecho para que participen en la votación, porque "

son los intermediarios de la sociedad en sus reclamos ante la Justicia. Nadie mejor que ellos saben

qué demanda la sociedad y son los que están en mejores condiciones para determinar los requisitos

que debe tener un juez para tener legalidad y legitimidad".

–¿Por qué nunca hubo un mendocino que se postulara para representar a los abogados del interior

en el Consejo?

–No es nada fácil. Yo tuve que empezar desde cero, empezar a recorrer el país y a buscar

consensos. Me encontré con que las cosas que planteaba eran compartidas por muchos colegas que

habitualmente no tienen canales de expresión.

–¿Cuáles son esas inquietudes?

–Hay que recuperar la justicia y escuchar a los abogados, porque las necesidades de la

Justicia federal del interior no son escuchadas en la metrópoli. La idea es llevar esas necesidades

para que sean escuchadas dentro del Consejo de la Magistratura, porque la cercanía a los estratos

del manejo del poder de decisión tiene una trascendencia fundamental.

–¿Qué le falta al Consejo de la Magistratura?

–La Constitución Nacional del '94 busca que la Justicia sea independiente, que se elijan los

mejores jueces y que se puedan acusar a los que no cumplen con su función. Por eso creó el Consejo

de la Magistratura, que además tendría que tener a su cargo la administración de recursos. Pero la

iniciativa presentada en 2006 por la ex senadora y actual presidenta (Cristina Fernández), que

después se convirtió en ley, redujo la cantidad de miembros y rompió el equilibrio.

–¿A qué equilibrio se refiere?

–A que ahora el sector político tiene 6 miembros, los jueces tienen 3 y los abogados tienen 2

(ver aparte). En la composición debería procurarse un equilibrio entre los estamentos políticos, de

jueces y de abogados. Además, con la reglamentación (se refiere a la Ley 26.080), el Consejo de la

Magistratura delegó facultades que le son propias en otros ámbitos, como la administración y la

ejecución del presupuesto, que lo sigue haciendo la Corte (Suprema de Justicia).

–¿Por qué?

–Es por la reglamentación. Por eso hay que recuperar el equilibrio y la justicia, porque

teniendo una mayoría del estamento político tan fuerte, la injerencia del Ejecutivo sobre el

Consejo de la Magistratura se nota en que los jueces que no actúan de acuerdo con las imposiciones

que le gusta, le conviene o le resulta importante al Ejecutivo tienen el peligro de que los puedan

remover.

–Y esto va en contra de la independencia de poderes...

–Claro, no puede haber justicia independiente sin jueces independientes.

Desde adentro

Para Ostropolsky, los cambios que hacen falta no sólo alcanzan el funcionamiento del Consejo

de la Magistratura, sino también la cantidad de representantes de los abogados que tiene ese

organismo.

–¿Cómo se eligen los dos representantes de los abogados?

–Eso también es un desequilibrio. Uno en representación de la Ciudad de Buenos Aires y uno

que representa al resto del país.

–¿Cuáles son los cambios que hay que hacer?

–Si hay que reformar las leyes, se tiene que hacer. Pero, por otro lado, la Corte se tiene

que expedir sobre las acciones interpuestas por la restricción de facultades. La actitud de

presencia es lo que marca la función, porque la función que no se cumple es una función que se

pierde.

–¿Y desde el interior del Consejo de la Magistratura?

–Hay que terminar con los juzgados multifueros, porque eso es imposible. Además, el

presupuesto del Poder Judicial de la Nación es consumido en 60 por ciento en la Ciudad de Buenos

Aires y todavía no se cumple con lo que dice la Constitución Nacional, que es la transferencia de

la Justicia federal de Capital Federal al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

–¿Qué otras cosas hay que corregir?

–Hay cámaras que están radicadas en lugares que no tienen necesidad de ser, que tienen tres

debates al año, como en La Rioja. Eso ocurrió hace un par de años. Pero para corregir eso hay que

hacer un mapa judicial que atienda las verdaderas complejidades del sistema y eso es tarea del

Consejo.

–Según su criterio, ¿qué requisitos debe tener una persona para ser juez?

–Habría que cambiar algunas miradas, porque hay una escuela judicial dentro del Consejo de la

Magistratura que da más preponderancia a las condiciones de cursos y doctorados, cuando hay que

mirar otras cosas, como las habilidades y criterios para poder resolver las causas. Hay que dar más

preponderancia a la práctica judicial.