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Los mitos urbanos son una expresión tan antigua como la cultura y su estructura resiste en la mente, como los miedos y anhelos. Y no deja de expresarse con formatos nuevos, adaptados al tiempo y a los escenarios en los que le toca vivir a humano moderno.

El cadáver de la abuela

1) El cadáver de la abuela

Una familia normal y corriente decide, como tantas otras, marcharse de vacaciones en verano aun pequeño pueblecito perdido en la montaña. Para no dejarla sola todo el mes, la familia se lleva
a la abuela con ellos, que además desde que se quedó viuda está muy triste y deseaban ver si conlos nietos se animaba un poco. Todo transcurre sin problemas durante la mayor parte de la estancia, los niños disfrutandodel aire libre, los padres de la tranquilidad y la abuelita de sus paseos a la puesta del sol; peroun mal día, a pocos días del regreso, la abuela no se levantó de la cama porque la pobre habíapasado a mejor vida. Cómo enviar un coche funerario a recoger el cadáver a un pueblo perdido de la mano de Diosles iba a salir un ojo de la cara, porque la finada nunca había querido hacerse un seguro con unafuneraria, decidieron rebuscárselas para trasladar a la abuela hasta su última morada. Por supuesto los niños no debían enterarse de nada hasta que no fuera el momento, así que enun principio pensaron en llevar a la pobre mujer en el asiento de atrás y decirles a los hijos queestaba durmiendo. Pero luego pensaron que al enterarse de la noticia, el hecho de haber viajadojunto a su abuela fallecida podría provocarles un terrible trauma, así que ni cortos ni perezososdecidieron envolverla en unas mantas, subirla al portaequipajes del coche y llevarla atada con unascuerdas todo el viaje. A los niños les contaron que la abuela se había quedado a pasar el resto del verano con unasamigas nuevas que había hecho en el pueblo, así que no sospecharon nada en absoluto. Parecía quetodo iba a salir sin mayores complicaciones hasta que tuvieron que parar en una gasolinera paracargar gasolina, tomar unos refrescos y vaciar sus vejigas. El caso es que tardaron bastante en regresar al automóvil y se dan cuenta horrorizados de que¡Les han robado a la abuela! Imagínense la cara de los incautos ladrones que, esperando encontrarel equipaje de la familia repleto de cosas de valor se encuentran con el "regalito". El susto tuvoque ser de los mayores. Por supuesto la policía tuvo que tomar cartas en el asunto, porque la desaparición de uncadáver es un tema serio y el asunto está ahora mismo en manos de los tribunales. 2) La autopista fantasma La carretera principal que va de Baltimore a Nueva York (o a cualquier lado, porque estamisma leyenda se repite en diversos lugares del mundo, adaptándola a la geografía de cada lugar) alllegar al kilómetro 12 se cruza con una importante autopista. Se trata de un cruce muy peligroso, yen muchas ocasiones se ha hablado de construir un paso subterráneo para evitar accidentes, aunquetodavía no se ha hecho nada. Un sábado por la noche, el doctor Eckersall regresaba a su casa después de asistir a una salade fiestas country. Al llegar al cruce redujo la velocidad y se sorprendió al ver a una deliciosajovencita, vestida con un traje largo, de fiesta, haciendo auto-stop. Frenó de golpe y le hizo una señal para que subiera a la parte trasera de su descapotable. –El asiento de delante está lleno de palos de golf y de paquetes -se disculpó. Y a continuación le preguntó: - Pero, ¿qué está haciendo una chica tan joven como tú sola a estas horas de la noche? - La historia es demasiado larga para contarla ahora -dijo la chica. Su voz era dulce y a la vez aguda, como el tintinear de los cascabeles de un trineo. - Por favor, lléveme a casa. Se lo explicaré todo allí. La dirección es North Charles Street, número XXXX. Espero que no esté muy lejos de su camino. El doctor refunfuñó y puso el coche en marcha. Cuando se estaba acercando a la dirección quele indicó ella, una casa con las contraventanas cerradas, le dijo: - Ya hemos llegado. Entonces se giró y vio que el asiento de atrás estaba vacío. - ¿¡Qué demonios...!? -murmuró para sí el doctor. La chica no se podía haber caído del coche, ni mucho menos haberse desvanecido. Llamó repetidas veces al timbre de la casa, confuso como no lo había estado en toda su vida.Después de un largo tiempo de espera, la puerta se abrió y apareció un hombre de pelo gris yaspecto cansado que lo miró fijamente. - No sé como decirle qué cosa más sorprendente acaba de suceder -empezó a decir el doctor-, una chica joven me dio esta dirección hace un momento. La traje en coche hasta aquí y... - Sí, sí, lo sé -dijo el hombre con aire de cansancio-, esto mismo ha pasado otras veces,todos los sábados por la noche de este mes. Esa chica, señor, era mi hija. Murió hace dos años enun accidente automovilístico en ese mismo cruce donde usted la encontró... 3) Morir en el microondas La muchacha en cuestión estudiaba medicina y vivía una vida agitada repartida entre susestudios y cuidar a la hermanita de seis años. Un día se pegó la gran borrachera con sus amigos declase y terminó acostándose con un tipo de su agrado. Al día siguiente, entre las nubes de la resaca, la muchacha recordó de repente que su madreestaba a punto de regresar de su guardia en el hospital, donde trabajaba en el turno de noche hastalas 8 de la mañana, por lo cual la pobre apenas sí tuvo tiempo de despedirse del sujeto y volar asu casa para que cuando la madre llegara encontrara todo sin novedad, la casa ordenada, la nenadesayunándose a tiempo y ella lista ir a clases. El problema fue la ducha... Faltaban ya sólo unos minutos para que la madre regresara y lachica, que gozaba de una abundante cabellera, la tenía toda mojada. Para variar, el secador sehabía averiado... No sé si se debió a los efectos tardíos del alcohol o al nerviosismo que le causaba la madre,muy histérica para estas cosas, el caso es que a la chica no se le ocurrió mejor manera de secar sucabello que meter su hermosa melena al microondas. Con un poco de esfuerzo lo consiguió y programóal máximo el aparato. En cuestión de minutos, se secó completamente el cabello justo cuando lamadre entró saludando a todo el mundo sin darse cuenta de nada. Cuando nuestra amiga llegó a la facultad, estaba medio demacrada, con cara de no haberdormido nada, y tambaleándose de un lado para otro. Demasiado incluso para la resaca que podíaprovocar botella y media de whisky con hielo. Mi amigo estaba presente. Me contó que apenas subió las escaleras para entrar al edificio, sedesplomó como un saco de patatas. Estaba muerta... Los doctores, al realizar la autopsia, no le encontraron nada malo en el cuerpo, nienfermedad ni razón alguna para tal muerte súbita; y hubiese quedado así de no ser porque lahermanita le contó a mamá que antes de que ella llegara se había secado el pelo en el microondas.Los doctores, practicando entonces una la autopsia craneal, encontraron su cerebro totalmenteabrasado. 4) La tijera y el lazo rojo Carolina y Verónica eran dos jóvenes novicias de un convento, el cual, actualmente, es uncolegio de Primaria y Secundaria. Estas jóvenes habían sido amigas desde la infancia y juntashabían decidido convertirse en religiosas. Durante el último año de sus estudios se celebró en el convento una pequeña convivenciareligiosa en la que participaron las otras congregaciones de la comarca. De una de ellas procedíaun joven que había sido criado por los monjes debido a que su madre lo abandonó. Este joven erabastante atractivo y Carolina se enamoró de él a pesar de sus votos. Por otro lado Verónica también se enamoró de él, pero lo mantuvo en secreto hasta que unanoche Carolina fue a buscarla y la encontró en la habitación del joven acostándose con él. Carolinasalió corriendo de la habitación gritando sin darle tiempo a Verónica de explicar que habíarenunciado a la vida religiosa y había decidido casarse con el joven. Al ver que era imposible queCarolina atendiera a razones decidió acostarse y que ya hablaría con ella por la mañana. Pero esamañana nunca llegaría para ella. Por la noche Carolina cogió las tijeras que usaban en los talleres de costura, las cualesestaban atadas a un lazo rojo para poderse colgar del cuello y así no perderlas. Esta se dirigiósigilosamente hacia el cuarto donde se hallaba Verónica durmiendo, se acercó a la cama, levantó lastijeras abiertas y se las clavó a Verónica en el pecho al mismo tiempo que esta gritaba su nombre.Asustada por lo que había hecho, Carolina cogió el cuerpo de Verónica y lo enterró en el huerto delconvento con las tijeras todavía clavadas en el pecho. Al año siguiente Carolina seguía estudiando en el convento y todo el mundo creía que Verónicase había fugado con aquel joven del que se había enamorado, pero la noche en la que se celebraba elaniversario de la muerte de Verónica, Carolina comenzó a escuchar un ruido de pasos en el corredorque se dirigían a su habitación, de repente la puerta se abrió y Carolina fue incapaz de abrir losojos hasta que un escalofrío recorrió su cuerpo estremeciéndola de miedo que le hizo abrirlos yobservó el cuerpo putrefacto de su amiga la cual sujetaba en las manos las tijeras con el lazorojo. En cuestión de segundos Verónica clavó las tijeras en el corazón de su amiga dándole muerte. Al día siguiente las hermanas de la orden hallaron sobre la cama de Carolina las tijeras conel lazo rojo y una pequeña Biblia en cuyas tapas Carolina relataba lo sucedido una noche hacía yaun año cuando por celos había matado a su mejor amiga. Se dice que el espíritu de Verónica todavía vaga buscando venganza y que para invocarla esnecesario una tabla de ouija, una Biblia abierta por la mitad y unas tijeras abiertas rodeadas porun lazo rojo, pero esto es muy peligroso de hacer, ya que si aparece Verónica y encuentra a alguienen la reunión con los mismos sentimientos de celos y odio que su amiga Carolina, le clavará lastijeras en el corazón. Si te pones delante de un espejo de noche y a oscuras en un cuarto de baño con tres velasencendidas, e invocas a Verónica diciendo su nombre tres veces durante tres veces (una por cadavela) aparece reflejado en el espejo la fecha de tu muerte en el vaho producido por las velas. 5) No solo los perros lamen Cuenta la leyenda que dos chicas de Colorado, cuyos padres se habían ido a pasar el fin desemana a la montaña, se habían quedado solas en casa, en compañía de su perro. Cuando estabanviendo la televisión, un avance informativo interrumpió la programación. Un asesino loco se habíaescapado del manicomio. La niña pequeña sintió mucho miedo, pero su hermana la tranquilizó, diciéndole que no sepreocupara, que nadie podría entrar sin que su perro se diera cuenta, y si el perro oía algún ruidoladraría, entonces ellas llamarían a la policía. Las niñas se acostaron intranquilas, pero tras un largo rato cayeron dormidas. En mitad de la noche la niña se despertó y sintió miedo, entonces metió la mano debajo de lacama, donde dormía su perro, para que éste la lamiera y así fue. Entonces la niña se quedótranquila, pero empezó a oír un ruido extraño. Parecía un goteo. La niña se levantó para ver dedónde salía el ruido y al llegar al baño se encontró a su perro ahorcado, y junto al perro una notaque decía: "No sólo los perros lamen". La niña se desmayó y cayó al suelo. Cuando llegaron sus padres, se encontraron al perro ahorcado, a su hija pequeña desmayada enel suelo y a su niña mayor muerta en la cama. Cuando la niña despertó, estaba totalmentetraumatizada y jamás volvió a pronunciar una palabra. FUENTE: www.complotsymisterios.com.ar

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