Los números indican que Mendoza debiera ser clave en el esquema de la petrolera estatizada. Entre otras cosas, en 2011 lideró la producción de crudo de la firma. Una semana de definiciones.

El 25 % de los activos de YPF están en Mendoza y el gobierno refuerza con números su aspiración al directorio

Por UNO

Por Mariano Pistone

El desembarco del Estado nacional en YPF, tras el anuncio de la expropiación del 51% de las acciones de la española Repsol, debiera tener a Mendoza en el centro de la escena. Tres datos confirman esta hipótesis: la provincia concentra el 25% de los activos (bienes tangibles e intangibles) de la firma, en 2011 lideró la producción de crudo de la empresa y secundó a Neuquén en cuanto al gas; a su vez, en nuestro suelo se asienta el 33% de las áreas petroleras que opera YPF en el país.

La petrolera es el actor más fuerte en la provincia, donde tiene asiento la segunda refinería del país (produce el 17% de los combustibles que se consumen en el mercado nacional). El peso de la firma también se mide por las regalías que liquida: en 2011 fueron alrededor de $850 millones y para este año se prevé que la cifra ascienda a $1.050 millones, según estimó días atrás el ministro de Hacienda, Marcelo Costa.

El peso específico de Mendoza en YPF es contundente: en 2011 estas tierras aportaron casi el 32% de los barriles diarios producidos por la compañía.

“En Mendoza es donde más produce la empresa, pero esto sólo teniendo en cuenta las áreas operadas de forma directa. En muchas otras actúa de manera asociada con otras compañías”, precisó Gustavo Collado, director de Petróleo de la Provincia. Es decir, los números podrían hincharse a favor de Mendoza aún más.

De todas maneras, por el momento, los funcionarios provinciales vinculados a la intervención de la empresa a nivel local no terminan de verificar toda esa información. “Todavía no tenemos una cifra cierta, esto estará más claro en algunos días”, agregó el funcionario y explicó: “Mendoza es una provincia líder, no sólo por la refinería, sino por el nivel de su producción y por el potencial de las reservas”.

Este punto es clave pues la provincia participa del yacimiento Vaca Muerta, uno de los tres reservorios más grandes de petróleo no convencional (shale oil) del mundo. Esta zona petrolífera en manos de YPF abarca 12 mil kilómetros cuadrados, de los cuales casi el 70% corresponde a Neuquén, mientras que el resto se reparte entre Río Negro y Mendoza.

Este megayacimiento, según denunciaron los españoles luego de la intervención de la compañía, habría sido el botín que decidió al Gobierno nacional a expropiar las acciones de Repsol.

Si bien se espera que Mendoza no tenga un papel protagónico en la explotación de este yacimiento, será parte de él y como tal, podría afianzar así su rol dentro de la nueva YPF.

Rápido de reflejos, el gobernador Francisco Pérez anunció días atrás que proyecta la construcción de una nueva refinería en el sur provincial, muy cerca de Vaca Muerta. “La expectativa de futuro de petróleo está dada en esa zona. Allí sale un crudo muy espeso y se encarece el transporte hasta la refinería de Luján, por lo que sería importante construir una refinería modular, más pequeña y destinada a la extracción de esa zona”, dijo el gobernador al respecto.

“La estatización de YPF abre un nuevo capítulo y Mendoza será protagonista”, ratificó luego el primer mandatario provincial, a la vez que fue optimista respecto del ingreso de más dinero en concepto de regalías por el aumento de la producción.

Tras la nueva matriz productiva

La actividad petrolera es de vital importancia para la provincia y por ende, lo que suceda con YPF también lo es, ya que la firma concentra el 80% de la producción local de crudo.

Esto es así pues la industria del petróleo contribuye con el 22% del Producto Bruto Geográfico (PBG). Pero este aporte ha venido cayendo sistemáticamente en los últimos años por la caída en la producción.

Por lo tanto, el futuro de la Provincia está de alguna manera atado al de la petrolera, en la cual Mendoza tiene un papel central por su nivel líder de producción y por el potencial de sus reservas.

Ante las reiteradas trabas al desarrollo minero ahora en el Gobierno tienen la esperanza de que el desarrollo de la actividad hidrocarburífera salve a Mendoza de sus aprietos financieros. Sólo queda por ver si se mantendrá el mismo esquema de reparto de regalías o si será modificado.