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Se trata de Pablo Betancourt y Fernando Grajales, quienes integran la misión que lideró Facundo Arana, antes de regresar por un edema cerebral. Video del momento en que llegaron a la cima.

Dos mendocinos alcanzaron la cumbre del majestuoso monte Everest

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Natalia Sosa Abagianosnsosaabagianos@diariouno.net.ar

 

Los mendocinos Pablo Betancourt y Fernando Grajales conquistaron a las 23.30 del jueves la cumbre del Everest (8.848 metros), la montaña más alta del mundo. Ambos son parte del proyecto que inició hace casi dos meses Facundo Arana, quien les dejó encargada la bandera de “Donar sangre salva vidas” después de tener que descender por un edema cerebropulmonar.

Las últimas horas se vivieron con mucha tensión entre los miles de seguidores que tiene esta expedición en internet. El propio Arana se encargó de tuitear el minuto a minuto de los andinistas, poniéndole suspenso al gran objetivo en las alturas, que demandó 54 días de ascenso y de una minuciosa aclimatación. El esfuerzo valió la pena: los mendocinos llegaron a la cima, lo que fue muy festejado por familiares e internautas, y ya comenzaron la cuenta regresiva del regreso a casa.

Atrás quedaron los días de temperaturas extremas, de avalanchas, nerviosismo y desgaste físico.

Las horas previas

Grajales se comunicó este jueves a la mañana con Arana, quien pudo comprobar con sus propios ojos el buen estado físico que tenían todos los miembros del grupo liderado por el experimentado guía de montaña Willie Benegas. Al trío se le sumaron los neuquinos Hernán Carracedo y Fernando Rodríguez de Hoz, quienes tomaron la punta en un momento de la travesía, según transmitía, pasadas las 22 de ayer, el actor de telenovelas a través de Twitter.

También Betancourt, quien releva imágenes para un documental que se emitirá por Telefé, envió un video editado a casi 8.000 metros, contando que estaban todos bien y con las pilas puestas para dar el impulso final.

Comenzaron el último trayecto pasado el mediodía –la noche para ellos– con un largo desafío por delante: 12 horas de caminata asistidos con oxígeno y acompañados de fuertes vientos y temperaturas cercanas a los 50 grados bajo cero.

Hoy sólo cuenta que el espíritu de equipo primó ante las adversidades.

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