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Se trata de dos auxiliares, un cabo y un oficial inspector. Las víctimas son compañeros de colegio que esperaban para comprar una gaseosa en un quiosco. Los uniformados estaban en un operativo y, al parecer, confundieron a los estudiantes con los malea

Denunciaron a cuatro policías por disparar a estudiantes que iban a un cumpleaños

Rosana Villegasrvillegas@diariouno.net.ar

Dos jóvenes auxiliares, un cabo y un oficial inspector de la Policía de Godoy Cruz, fueron denunciados por un grupo de padres ante la Inspección General de Seguridad y ante la Justicia luego de que los uniformados “confundieran” a sus hijos con asaltantes. Sin darles tiempo a explicar que no eran ellos a quienes buscaban, los efectivos comenzaron a dispararles a mansalva y los golpearon brutalmente. Del ataque también fue víctima un muchacho que pasaba por ese descontrolado escenario y un disparo le rozó una pierna. “No han matado a uno de los chicos porque esta gente ha tenido muy mala puntería. Uno de ellos se refugió detrás de un auto y los policías dejaron ese vehículo como un colador”, contó uno de los papás de los adolescentes.

La noche del 20 de abril, minutos antes de la medianoche, un grupo de 10 compañeros del colegio, todos de 15 años, se habían reunido en la casa de uno de ellos en el edificio Mosconi, en calle Sargento Cabral a metros de Sarmiento, en Godoy Cruz. Los chicos estaban invitados a un cumpleaños, pero antes de ir cuatro de ellos decidieron comprar una gaseosa en un quiosco de la misma cuadra.

“Ellos esperaban a que los atendieran porque antes estaba una mujer con su hijito, pero en ese momento apareció en contramano un móvil policial y se frenó frente de ellos. Los chicos dicen que dos policías bajaron del auto y en el acto desenfundaron sus armas para amenazarlos. Ellos no corrieron, se asustaron y comenzaron a caminar hacia la casa en donde se habían reunido, pero los policías comenzaron a dispararles sin más. Ahí uno de los chicos se refugió detrás de un Fiat Duna y los efectivos llenaron ese vehículo de agujeros. Después los agarraron a los chicos y los tiraron al piso. A uno de ellos le dieron tal patada en la boca que le rompieron el mentón y le bajaron un diente. Ha sido una balacera descomunal, tanto que un preceptor de los chicos, que vive en el mismo edificio, dice que él contó 30 detonaciones. De hecho una bala entró a una panadería del frente, eso pudo ser una masacre”, relató ayer Jorge Cassia, padre de uno de los adolescentes que fueron confundidos por la policía.

Según trascendió ayer –el caso se mantuvo en reserva absoluta por más de un mes–, esos efectivos habían acudido a la zona llamados por un asalto pero sólo lograron detener a uno de los sospechosos, mientras que dos de los cómplices se les escaparon. Al parecer, enceguecidos por el fracaso de la captura, salieron a buscar a esos dos ladrones pero cuando encontraron al grupo de cuatro adolescentes no les importó que las cuentas no dieran y se bajaron del auto con la intención de detener a cuanto joven se moviera.

“Con los chicos reducidos y en el piso, luego de golpearlos y pisándoles el cuello, apareció un segundo móvil, de donde bajaron dos policías más, uno de los cuales parecía tener otra jerarquía y ese les preguntó qué estaban haciendo, si esos no eran los ladrones ni tenían nada encima. Y es ahí donde les dijeron a los chicos, ‘Vayan que acá no pasó nada’. Eso también es intolerable, porque el chico herido tenía la cara totalmente ensangrentada y ni se preocuparon por asistirlo”, señaló Cassia, tío del senador Daniel Cassia, quien realizó la denuncia penal que lleva el número de causa 64.951/12.

Ese policía de mayor rango al que alude Cassia habría perdido en el lugar la insignia que corresponde a su rango, la cual fue hallada luego cuando se inspeccionó la zona y esa prueba sirvió para implicarlo también en la investigación de la causa.

A esa denuncia que inició Cassia se habrían adosado luego las que radicaron por su parte el joven que pasaba por allí y fue herido en una pierna por una de los tantos disparos policiales, la que hizo el dueño del Fiat Duna baleado y también la de los propietarios de una panadería que fue afectada por los disparos.

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Uno de los estudiantes se refugió detrás de un Duna para protegerse de los disparos de los policías.
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En la escena del accionar policial quedaron registros de varios balazos.
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En la escena del accionar policial quedaron registros de varios balazos.
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En la escena del accionar policial quedaron registros de varios balazos.

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