Mariano Pistonempistone@diariouno.net.ar
La Municipalidad de Godoy Cruz dijo que el lugar se había convertido en aguantadero de okupas y delincuentes. Galería de fotos.
Demolieron la parte de la ex bodega Filippini donde funcionaba una champañera
Las fincas que rodeaban a la bodega Filippini desaparecieron hace tiempo, pero dos de sus edificios permanecieron inmutables en el tiempo. Si bien es un importante recuerdo del pasado vitivinícola de Mendoza, hace 15 años que los vecinos de la zona de Benegas comenzaron a ver a una de las abandonadas construcciones, ubicada en Baigorria y Morales, como un problema, por la inseguridad y la salubridad pública. La solución, justamente, llegó ayer con el inicio de las tareas de derrumbe de la edificación.
“Era un edificio obsoleto que fue varias veces usurpado. Tapiamos las entradas, pero la gente igual se metía y eso era un gran problema”, precisó Oscar Sandez, secretario de Obras de la Comuna. Esta situación generó más de un reclamo vecinal, por lo que la Municipalidad decidió cortar por lo sano: intimar a los propietarios a que solucionaran el asunto. “Les dijimos que lo tiraran abajo pues, de lo contrario, lo haríamos nosotros; finalmente acordamos una intervención conjunta”, comentó el funcionario.
El objetivo de la Comuna es completar el trabajo de derrumbe del edificio, el cual ocupa un predio de media manzana, en diez días. En ese tiempo también debería quedar limpio el lugar. Luego de ello los propietarios del predio deberán cerrar el baldío y hacer las veredas correspondientes.
De esa manera, el predio abandonado, que durante años ha servido de guarida para delincuentes, pasará a ser un baldío más, aunque con iluminación. Respecto del destino final que se le dará al inmenso predio, nada se sabe hasta el momento.
El trabajo que se realiza en esta dependencia de la ex bodega Filippini forma parte del Programa de Seguridad Urbana de la Comuna, a través del cual durante el año pasado se hicieron 20 demoliciones y 30 cierres de baldíos.
La iniciativa apunta a limpiar y cerrar aquellos predios que por su precariedad atentan contra la higiene y la seguridad de los vecinos.
“Lo que hacemos en última instancia es tomar medidas concretas con recursos propios y luego cargamos el costo de los trabajos al padrón municipal del propietario”, puntualizó el jefe comunal, Alfredo Cornejo. A su vez, contó que en 2009 fueron demolidas 49 edificaciones abandonadas en estado de abandono. “Primero citamos a los dueños y tratamos de llegar a un acuerdo, pero si no prospera, procedemos con la demolición”, subrayó Cornejo.
Justamente, el de la ex bodega Filippini, donde funcionó su champañera, era un ícono de abandono y un grave problema vecinal que desde hace tiempo la Municipalidad buscaba solucionar. El otro edificio de esta productora de vino que dejó de operar hace 42 años, ubicado en Barcala y Rawson, no presenta la misma situación de abandono y según informó el jefe comunal, hay un proyecto privado para desarrollar un loteo manteniendo parte de la bodega.