Con resultados gratamente sorprendentes por el ingenio de los niños cerró ayer el programa "Huerta orgánica en una escuela saludable", que llevó adelante el Departamento General de Irrigación (DGI).
Con esta iniciativa los maestros tuvieron la oportunidad de comprobar que la huerta escolar se transforma muchas veces en un aula a cielo abierto y los alumnos aprenden a generar recursos propios fomentando la cultura del esfuerzo y el trabajo. Y como es habitual que los chicos transfieran la experiencia adquirida a sus hogares, el resultado es auspicioso.
Para Irrigación, "esta experiencia es particularmente significativa si se tiene en cuenta el contexto e historia del pueblo mendocino, que generación tras generación ha sabido ganarle terreno al desierto logrando nuestros preciados oasis productivos".
La conclusión del DGI es que "gracias a "Huerta orgánica en una escuela saludable" los chicos y docentes vivieron una experiencia de esfuerzo diario, trabajo en equipo, solidaridad, amor y respeto a la propia tierra, con la que se cosecha un futuro mejor para todos.
La clausura
Alumnos, docentes y padres de 100 escuelas de todos los niveles y modalidades se reunieron en el polideportivo "Torito" Rodríguez, de San Martín, para intercambiar experiencias, logros y lecciones aprendidas luego de un año de intensa labor.Escuelas primarias, secundarias y CENS exhibieron el trabajo de un año intenso de labor del programa que promueven Irrigación, INTAProHuerta y la Dirección General de Escuelas.
Ubicadas en stands desplegados por todo el polideportivo, escuelas de San Martín, Rivadavia, Junín y Santa Rosa presentaron sus proyectos. Muchas de esas huertas solventan los comedores escolares de las escuelas con jornada extendida.
Entre algunos de los trabajos para destacar está el que exhibió la escuela Leandro Della Santa, de Las Catitas, Santa Rosa, que recibió mención especial en certamen Provincial de Ciencias Naturales, por "El secreto de la lenteja", un proyecto ideado por los chicos y docentes que acompañaron la muestra a partir del cual con la leche de la lenteja, rica en hormona de crecimiento, lograron que vegetales de la huerta que cuidan los alumnos de 6° grado de la institución crezcan más fuertes y sanos. Una original propuesta que demuestra la vocación de los docentes por transmitir conocimientos e impulsar la motivación en los niños.
A lo largo de la jornada se pudieron apreciar distintos trabajos y algunos productos obtenidos a partir de la producción y del fruto de las huertas, que entusiasmados compartían niños y grandes. Se destacaron los pancitos de zapallo que ofrecían los alumnos de 5° año de la escuela Galileo Vitali, de La Paz, y las bolsitas con variedad de semillas para iniciar la huerta que entregaban los chicos de 6° grado del Instituto San Vicente de Paul.
"Lo bueno es que los chicos trasladan las experiencias a sus hogares y en muchos de ellos se montan huertas familiares. Allí no sólo aprendemos a amar y trabajar la tierra sino que desarrollamos valores como la solidaridad, el respeto y el trabajar en equipo para lograr las metas", aseguró una docente de la escuela Miguel Escorihuela Gascón, de Rivadavia.

