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Tras 6 meses, la publicación del Registro de Deudores de Alimentos no logró el efecto esperado por sus mentores. Lo admitieron en la Justicia de Familia pero defendieron que siga la publicación.

Cuota alimentaria: padres siguen sin pagar a pesar de salir sus nombres en los diarios

Por Alejandro Gamero

Esperaban que, expuestos ante la sociedad, se sintieran avergonzados, preocupados, quizá hasta se pusieran colorados y fueran a ponerse al día con las cuotas alimentarias atrasadas de sus hijos.

Sin embargo, la práctica demostró lo contrario: a pesar de salir en los diarios todos los meses en el Registro de Deudores Alimentarios, la mayoría de los que figuraban allí no regularizó su situación. Lo que se buscaba como una solución para proteger y garantizar los derechos de los menores terminó siendo un simple escrache.

A esta conclusión llegaron Germán Ferrer, juez de la Cámara de Familia, y Carlos Neirotti, titular del Primer Juzgado del mismo fuero, ante la consulta de Diario UNO.

Ferrer sintetizó: “Está claro que esto no resuelve el problema, pero es una herramienta que sirve porque en algún momento tendrán que sacar un crédito o la licencia de conducir y no lo van a poder hacer”.

A su turno, Neirotti recalcó que “en un principio la lista generó movilización con gente que se vio allí y quería que los sacaran, pero con el tiempo eso se perdió. No puedo referir una estadística, pero lo sé por lo que veo en mi juzgado y lo que escucho de los otros juzgados”.

La publicación del Registro de Deudores Alimentarios debutó en los diarios hace medio año exponiendo a unos 300 padres (varones divorciados en el 99% de los casos) que no cumplían con la manutención de sus hijos.

Las condiciones para figurar allí fueron que los deudores estuvieran a pedido de sus ex cónyuges y que tuvieran un atraso de tres cuotas consecutivas o cinco alternadas.

Con seis meses de experiencia, el juez de Familia Neirotti reflexionó que “la intención de esto no fue sólo exponer a los deudores, sino que esa lista se fuera achicando cada vez más. Creo que al final se corrió ese objetivo, esa es mi visión personal, a un simple escrache público”.

Neirotti remarcó que “en vez de estar tratando que se cumpla con la cuota alimentaria, finalmente lo que ha ocurrido es que todos estamos pendientes de ver a quién se escracha y a quién no y qué comentamos sobre ellos en los medios”.

Ferrer, por su parte, defendió al igual que Neirotti que “el Registro es aún así una herramienta más que nos va a servir, pero se sabe que a muchos padres no hay cómo cobrarles, sobre todo por sus carenciadas condiciones sociales”.

Argumentó en ese sentido que “la publicidad de la lista tiene un efecto más fuerte para el padre que no cumple y está en una situación de ingresos acomodada, pero para el que tiene problemas económicos severos salir allí no va a cambiar las cosas”.

El juez Neirotti relató con cierta pesadumbre que “al comienzo la publicación del registro provocó un impacto muy fuerte, pero luego ya se acostumbraron a salir en la lista y desde lo subjetivo de esas personas va perdiendo gravedad”.

Sentenció que “con que publiquen en la lista al padre que no paga, el niño no come ni va a la escuela, esto es una herramienta más para procurar que se cumpla con los derechos del niño”.

Las peleas por el pago mensualEl diagnóstico de Neirotti dejó al desnudo los graves problemas que tiene la Justicia de Familia para lograr que se cumplan las cuotas alimentarias.

No obstante, el magistrado explicó lo complejo que se torna en los tribunales la discusión por el cumplimiento de la manutención. “Lo más común que vemos en los tribunales de Familia es la discusión de qué se pagó y cómo se pagó”, manifestó.

Y precisó: “Un ex matrimonio supongamos que acuerda una cuota de $1.000 mensuales, pero después el padre pasa $500 y cuando el caso llega aquí empieza a justificar que un mes compró una campera para su hijo que completó el valor de la cuota, que otro mes las zapatillas, que el otro la inscripción de la escuela o un viaje y eso estira las discusiones”.

Además sostuvo que “también están los reclamos en los que los padres dicen que han pagado pero no hay comprobantes”.

Y detalló para concluir: “Un caso habitual es cuando dicen que han perdido los tickets del depósito mensual en el banco. Eso nos obliga a pedir un informe con las copias a la entidad y los bancos a veces se demoran 6 meses en contestar”.

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