Es una de las comidillas de la ciudad del Este y promete terminar en los estrados judiciales. Una zona de casas coquetas y un bulevar están en medio de un gran lío

Conflicto vecinal que sorprendería al propio general San Martín

Por UNO

El general José de San Martín seguramente se sentiría sorprendido, quizás, hasta ofuscado. En lo que fueron sus tierras, ahora hay un grave conflicto entre vecinos. Para aumentar la sorpresa del Libertador, hay que contar que el enfrentamiento es por lo que debería ser un bulevar y que, para colmo, lleva el nombre Soldado de la Independencia. Quizás haya llegado a este extremo porque los gobiernos pasan y los vecinos quedan, y las gestiones municipales cambian o simplemente ignoran lo que han hecho las anteriores.Para entender este presenteLa chacra de Los Barriales del general era de una gran extensión. Una parte de ella es ahora la ciudad de San Martín, más precisamente el extremo sudeste. Allí está el museo Las Bóvedas y el barrio homónimo, aunque se extendía muchísimo más allá, hasta la calle Olivares.Mercedes Tomasa San Martín de Balcarce, la única heredera del Libertador, mandó a vender esas tierras y el 21 de febrero de 1872, mediante subasta pública, las adquirió Saturnino Álvarez y los hijos de él heredaron las hectáreas. En 1895, su hija, Claudelina Álvarez, vendió 30 hectáreas a Diego del Valle. Este, a su vez, se las cedió a Manuel del Valle, quien las vendió a Carlos Hartwig. En 1902, el resto se vendió a Elvira Reynals de Gibbs, Elena Gibbs de Civit y María Gibbs. Ellas vendieron sus partes a Manuel Bruce. Luego Hartwig y Bruce vendieron sus partes al empresario Ricardo Palencia. Con lo cual en 1906, todas las hectáreas quedaron nuevamente reunidas bajo un mismo dominio. Palencia mandó a hacer trabajos de replantado y restauraciones, para lo que mandó a traer árboles frutales. Con los años la empresa, Echesortu y Casas adquirió y loteó los terrenos, cediendo la casona a la Municipalidad de General San Martín, donde hoy está el museo, fundado en 1976.Pero además (esto es la clave), cedió a la Comuna en 1967 otras 7 hectáreas para el futuro trazado de calles y avenidas. Ya en ese año había un claro plano catastral de manzanas y calles, pensando en el crecimiento de la ciudad.Más cerca en el tiempo aún, con resolución municipal N°4.341, el empresario Domingo Abdo Mashad, con diseño urbanístico aprobado, comenzó a vender los lotes por el sistema de círculo cerrado, que incluía la construcción de las casas y que se iban entregando de a una por mes y que hoy son corazón del barrio Las Bóvedas. El límite este de ese proyecto era el bulevar Soldado de la Independencia y ya estaban diseñadas en los planos catastrales aquellas arterias que tenían continuación hacia el este y que permitirían continuar con la urbanización hasta el extremo oriente de la ciudad.Los vecinos, además de pagar sus propiedades, debieron encargarse de pagar el pavimentado del carril oeste del bulevar, hacer el cordón, las acequias y hasta plantar las palmeras que debían ir en el centro del bulevar y que aún crecen allí, donde fueron plantadas.Los vecinos han sido muy prolijos y cuidadosos, y todavía hoy tienen toda la documentación, que van desde los planos catastrales, pasando por las resoluciones municipales hasta las boletas de pago de lo que debieron invertir en la vía pública desde 1969 y hasta la fecha, que llevan las firmas de funcionarios e intendentes de todas las gestiones que pasaron durante esos años.Pero hasta que los terrenos del este eran solo un descampado, no había mucho conflicto. Todo se agravó cuando esos terrenos fueron loteados y se comenzó a construir. Quienes adquirieron esos lotes ignoraron que su frente daba a un bulevar y lo invadieron. Quizás los vendedores les hayan dicho que esos espacios también le pertenecían, pero no está claro.Ayer, cuando UNO recorría el bulevar trunco y la extensión de las calles -hasta figuran en los mapas de Google pero que en realidad ahora son terrenos cercados-, una de las vecinas del Este interceptó a los periodistas. No quiso dar su versión y solo se ofuscó por la presencia de la prensa. Dijo que prohibía que la continuidad de la calle Estrada fuera fotografiada, ya que la considera de su propiedad; amenazó con iniciar acciones legales si la problemática salía publicada y también increpó al fotógrafo y amenazó con quitarle la cámara. Asimismo, se quejó porque las palmeras que fueron plantadas para ser el centro del bulevar entorpecen su entrada a la cochera.La tensión vecinal allí es insoportable. Los vecinos que han pagado las obras que les correspondían del bulevar están tan preocupados que pidieron que sus nombres no fueran publicados, pese a que tienen abundante documentación que sustenta su versión y que ya los organismos de competencia están en conocimiento del tema, aunque aún no han tomado acciones en concreto.Para colmo, los barrios que han crecido más hacia el este como el Solares del Centro, ya cerca de lo que es la continuación del carril Montecaseros, han quedado desconectados de la ciudad en forma directa.Pero, más allá de todo, hay un peligro latente: lo que nació como un conflicto catastral, está muy cerca de llegar a la mesa de entradas de la Justicia Penal.El General, a pocos meses de que se celebren los 200 años de la fundación de "su" departamento, estaría sorprendido por este conflicto en un barrio de casas coquetas. Quizás hasta estaría enojado.