Por Mariano Pistone
El líder de la central oficialista, Rodolfo Calcagni, y su archienemigos en los últimos años, Jorge Córdova, corrieron por el momento sus diferencias del medio y pactaron acompañarse en la organización de medidas de fuerza si eso es necesario para mejo
Con Moyano afuera del kirchnerismo, las CGT oficial y disidente de Mendoza se unieron para pelear por los sueldos

Separadas e irreconciliables desde hace años, las dos CGT locales planean ahora conformar un frente común ante el inminente inicio de las discusiones paritarias de los empleados estatales. “La unidad en acción está dada de hecho”, lanzó al respecto el petrolero Jorge Córdova, titular de la CGT disidente. El mensaje tiene como destinatario el gobernador Francisco Pérez, a quien le dejaron en claro que no dudarán en apoyar cualquier medida de fuerza gremial.
El diálogo entre la CGT oficial, liderada por el micrero Rodolfo Calcagni, y la disidente se ha intensificado en las últimas semanas. Han compartido reuniones y movilizaciones, dejando de lado las diferencias que llevaron a que en Mendoza existieran dos centrales obreras. La reunificación, aún no formalizada en los papeles pero que ya es evidente en los hechos, se pondrá a prueba en la discusión salarial entre los gremios y el gobierno de Pérez.
Allí la posición planteada por las dos CGT será muy clara: “Nos pondremos del lado de los trabajadores y no dudaremos en apoyar cualquier medida de fuerza”, plantean los sindicalistas y subrayan que en la puja paritaria “no debe haber un techo de aumento, sí un piso, que es del 25%”.
En esta avanzada, Calcagni y Córdoba han mantenido una serie de reuniones con representantes de algunos gremios provinciales, como del Sindicato de Trabajadores Estatales Autoconvocados (Sitea) y del gremio de la Sanidad.
Relación distanteDolidos aún por el ninguneo propinado por el PJ en las elecciones pasadas, donde el sector sindical apenas figuró en las listas, sumado a que no fueron tenidos en cuenta en el posterior reparto de cargo, los líderes de la CGT local no tienen problema en ventilar que tienen una relación distante con el gobierno de Paco Pérez.
“Es una relación tibia; demasiado tibia para nuestro gusto”, grafica Córdova, mientras que Calcagni la define de manera similar: “No es ni buena ni mala”.
Esa indefinición propuesta por el titular de la CGT oficial comenzará a clarificarse al empezar las paritarias, momento en que podría surgir algún conflicto.
“Por el momento, estamos fuera de toda decisión política que tome el gobernador, pues no nos consultan. Creo que es un error pues en algún momento cuando, quieran reunirse con nosotros, no sé si nos vamos a sentar en la mesa”, advirtió amenazante el líder de la CGT disidente. Así las cosas, abroqueladas ante la discusión salarial que se viene, ambas facciones cegetistas tienen bien clara la posición que tomarán en la defensa del salario de los trabajadores. No dudarán –reiteran y remarcan– en apoyar y participar de alguna medida de fuerza que surja en medio de la puja.