Por Soledad Segade
Se trata de dos lesbianas que contrajeron matrimonio en El Borbollón, un travesti y un hombre que sellaron su amor en Almafuerte y otra pareja del mismo tipo que lo hizo en la cárcel San Felipe.
Cómo viven los protagonistas de los tres primeros casamientos igualitarios en cárceles de Mendoza
Con Laura y Karin, quienes contrajeron matrimonio este jueves, son cuatro las parejas que se casaron en los distintos penales de Mendoza luego de arpobada la ley de Matrimonio Igualitario.
El primero fue en Almafuerte entre un travesti y un hombre que llevaban 10 años juntos. El siguiente fue la unión de dos mujeres después de 23 años de relación y la tercera pareja fue la de un travesti 20 años mayor que su novio después de una relación de seis meses en San Felipe.
Se conocieron en el penal de Boulogne Sur Mer donde convivieron durante 10 años. Ella estuvo presa por asesinar a su pareja en Tunuyán y él por robo agravado. En 2007 el travesti salió en libertad, mientras que a Osvaldo lo trasladaron a Almafuerte.
En noviembre de 2011, luego del primer aniversario de casados, Diana volvió a la cárcel por un homicidio en grado de tentativa. Esta vez fue alojada en el pabellón rosa de la cárcel de Capital, donde están alojados los travestis y donde permanece presa.
El segundo casamiento fue entre dos mujeres, una de ellas en libertad y otra presa en El Borbollón por robo agravado. Fue en mayo de 2011 después de una relación de 23 años.
Dora Casella y Cristina Díaz se conocieron en octubre de 1990 y se enamoraron enseguida. En ese entonces no se mostraron como pareja sino solo como amigas, aunque vivían juntas.
Para mantenerse Cristina trabajaba como prostituta y de esas relaciones tuvo cinco hijos que crió junto con Dora, que el momento del casamiento tenían 8, 16, 22, 23 y 27 años, de las cuales dos están casadas y el resto viven con Dora mientras su mamá biológica termina su condena de dos años y ocho meses por un robo agravado.
Actualmente Cristina fue trasladada a la Alcaldía Nº 2, que funciona en la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia, donde está en un régimen abierto en período de confianza.
La tercera unión civil fue en agosto de 2011 en el penal San Felipe, donde Carla y Ricardo Riveros se conocieron y se enamoraron. Después de seis meses de relación él le propuso casamiento.Son la única pareja del Servicio Penitenciario casados que conviven en la misma celda y están en un período de prueba.
Carla, de 43 años, está condenada a prisión perpetua por homicidio calificado y lleva 17 años y 2 meses, la mayoría en Almafuerte. Fue a San Felipe para cumplir con su período en fase de confianza y espera llegar a los 20 años de condena para acceder a la libertad condicional.
Ricardo fue condenado por robo agravado con el uso de arma blanca en cuatro hechos por lo que le dieron una pena de seis años y cuatro meses, de los que lleva cumplidos más de tres años.


