Por Alejandro Gamero
En la bodega Séptima de Luján la dirigencia no azul del peronismo local fundó oficialmente la Corriente Peronista Mendoza. “El compañero gobernador nos dijo: ‘Vayan para adelante, porque esto fortalece al movimiento’", dijo
Ciurca, Abraham, Miranda y Cazabán lanzaron la línea contra Mazzón
Parece haber llegado a su fin la era de más de diez años que dividió la vida interna del peronismo mendocino entre los poderosos azules y el resto.
El jueves en la noche, los intendentes justicialistas del Gran Mendoza, junto al vicegobernador Carlos Ciurca, el jefe de la CGT local, Rodolfo Calcagni, y Alejandro Cazabán, le plantaron cara al sector liderado por el Juan Carlos Chueco Mazzón al abrir un nuevo espacio en el PJ al que bautizaron Corriente Peronista Mendoza.
La presentación fue toda una demostración de poder y al sector azul le sobrarán razones para inquietarse por el nuevo frente interno.
Afecta a lo simbólico, como les gusta a los peronistas, la Corriente plantó bandera en Luján, en plena frontera con Maipú, comuna histórica e invicta del sector azul.
Con una gran muestra de autonomía, el lanzamiento lo hicieron desde la paquetísima bodega Séptima, impregnando de peronismo un hito de la burguesía vitivinícola moderna.
Ficharon a los intendentes de Guaymallén, Alejandro Abraham; de Las Heras, Rubén Miranda, y de Luján, Carlos López Puelles, claves por su gran cantidad de votos a la hora de las elecciones.
Aunque fue sin el gobernador Francisco Paco Pérez, medio gabinete de éste (subsecretarios y terceras líneas) avalaron el nuevo espacio.
Como si fuera poco, no faltó la pata sindical, con el combativo Rodolfo Calcagni dando la bendición.
Al sector azul no le va a quedar ninguna duda de que sus rivales se domicilian en Casa de Gobierno, comandan la Legislatura, presiden el partido y dominan los dos comunas más fuertes del Gran Mendoza.
Y aunque el gobernador diga que no hace preferencia por ninguna de las dos líneas internas, hoy está sentado en la silla de un gobierno de la Corriente Peronista.
A su turno, Ciurca marcó la importancia del acontecimiento: “Lo que hoy está pasando acá es un punto de inflexión en la vida del peronismo de Mendoza”.
Luego sacó un naipe ganador: “El compañero gobernador nos dijo: ‘Vayan para adelante, porque esto fortalece al movimiento’”.
Por su parte, Miranda fue más claro aún y aseveró: “Les pedimos a los compañeros ministros (de Paco Pérez) que no vinieran” dejando en claro que apoyan a la Corriente. Después les apuntó a los azules: “Respetamos mucho a Juan Carlos Mazzón, pero no nos colgamos de él. No tenemos que pedirle permiso a nadie para hacer un nuevo espacio”.
Las caras conocidas en la Séptima
Las caras que se vieron en la bodega Séptima reflejaron en gran medida la fuerza de la Corriente para reclamar su espacio propio en el peronismo.
Además del vicegobernador, los caciques de Guaymallén, Las Heras y Luján, y sus respectivos funcionarios y concejales, hubo confirmaciones importantes como la presencia de Alejandro Cazabán, cuyo apoyo ya se había adelantado.
Y también sorpresas, como la aparición los líderes de la CGT Rodolfo Calcagni y José Escoda, dando señales claras acerca de qué lado eligió pararse la tropa sindical.
No fueron al acto los ministros de Francisco Paco Pérez, pero sí estuvieron las segundas y terceras líneas de funcionarios de los ministerio de Seguridad y de Desarrollo, y de otras áreas del Gobierno.
Así, se los vio a María José Ubaldini, subsecretaria de Derechos Humanos; al subsecretario de Trabajo, Ariel Pringles; al ex intendente de San Carlos Mario Guiñazú, al Corcho Sebastián Brizuela e incluso a Marisa Garnica, esposa del titular del IPV, Omar Parisi. Además, Celso Jaque y Rodolfo Gabrielli no fueron pero aseguraron su bendición.

