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La Fiscalía de Estado investigó a esos profesionales luego de una denuncia anónima. Médicos y técnicos del hospital testificaron contra los denunciados y aseguraron que hace años que lo hacen y que se sienten impunes.

Cinco bioquímicos usaron el Lagomaggiore para sus pacientes particulares

Cecilia Osoriocosorio@diariouno.net.ar

Cinco bioquímicos del hospital Lagomaggiore serán sancionados con sumarios administrativos por utilizar aparatos e insumos del laboratorio del centro asistencial público para procesar sueros y sangre de sus pacientes particulares.

El caso salió a la luz en enero, luego de que una denuncia anónima fuera presentada en la Fiscalía de Estado. El fiscal adjunto Javier Fernández fue quien investigó a los profesionales y determinó la medida.

Como consecuencia, al haberse comprobado el ilícito, la Fiscalía interpelará al director del Lagomaggiore, Edgardo Pérez, para que disponga algún mecanismo de control sobre el uso de los elementos y productos del hospital ya que el mismo, según el dictamen, es “nulo e ineficiente”.

No es la primera vez que algún organismo público siembra un manto de sospechas sobre el laboratorio del Lagomaggiore. En 2010 lo hizo el Tribunal de Cuentas, al que no le cuadraban algunas cifras, aunque finalmente las entonces autoridades del centro asistencial justificaron el uso de insumos para acallar sospechas.

Básicamente, la Fiscalía de Estado se valió de las testimoniales de otros médicos y técnicos del hospital, algunos de los cuales aseguraron (tal como consta en las conclusiones de la investigación) que “hace varios años que se realiza esta práctica, ellos saben que nosotros nos damos cuenta, que sabemos, y se sienten impunes”.

Una encargada de registrar a los pacientes analizados en el laboratorio consignó además que repetían estudios añadiendo “cifras o letras” al nombre que aparecía en el estudio, para encubrir el análisis de las muestras de sus consultorios particulares.

La maniobra hormiga

Fue el 26 de enero cuando este diario publicó la denuncia anónima que había llegado a la Fiscalía de Estado, dando cuentas de una nueva situación irregular en hospitales públicos.

La crónica relataba la maniobra –repetida a diario y a la vista de todos–, de cuatro profesionales, a los que en el proceso de investigación se sumó uno. Los bioquímicos tenían acceso directo a distintos insumos –costeados con el presupuesto estatal hospitalario– y, valiéndose de esa condición, los utilizaban para hacer análisis no de pacientes del hospital, sino de sus propios clientes particulares.

La acusación que llegó a la Fiscalía a principios de enero tenía un grado de precisión tal que el propio fiscal adjunto allanó el laboratorio una semana después de que llegara la misiva a su despacho. Además de las testimoniales y la inspección ocular, un punto crucial fue el movimiento del stock de insumos de ese laboratorio, que debería estar acreditado y justificado en cuanto a su uso. 

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