Las operaciones del Gobierno para aislar a AMPROS de ATE en el conflicto de la salud públicatuvieron el efecto inverso al que buscaba la administración de Celso Jaque. Cuando empezó la
El ministro de Gobierno y el gobernador trataron por todos los medios de separar a Isabel del
Pópolo (AMPROS) y a Raquel Blas (ATE) sin resultados. Es más, ellas ahora se muestran más unidas,
pese a sus marcadas diferencias de conducción.
Celso Jaque no logró quebrar el frente gremial de la Salud y los sindicalistas doblaron la apuesta
pulseada oficial con los profesionales, las dos entidades gremiales estaban enfrentadas y ahora sesientan en la misma mesa a definir la estrategia de lucha en conjunto.
AMPROS, conducido por Isabel del Pópolo, está en guerra con el gobierno por la aplicación delconvenio colectivo para los profesionales de la salud que fue homologado en 2007, cuado Julio Cobosera gobernador. ATE, bajo la conducción de Raquel Blas, se alió en esa pelea cuando entendió que laestrategia del Gobierno apuntaba a definir límites para la actividad gremial en general a partir dela puja con AMPROS. Paradójicamente, ATE y AMPROS habían roto relaciones después de que los estatales de Blasacusaran al gremio de los profesionales de perjudicar a sus representados al firmar el conveniocolectivo que motivó el plan de lucha que aún no logra ser desactivado por el gobierno. El espantofrente a la lectura que hicieron los dos sindicatos de la estrategia oficial fue más fuerte que lasfacturas pendientes entre las organizaciones. El ministro de Gobierno, Mario Adaro, blanqueó la intención oficial de dividir a los dosgremios con una chicana inofensiva para la unidad de las entidades pero ruidosa para el resto. "Queinteligente Raquel Blas, empuja a AMPROS a incumplimientos reiterados, ellos pierden la PersoneríaGremial y ella vuelve a representarlos", fue la cuña que metió el ministro a través de su cuenta deTwitter entre las dos entidades. La advertencia, dirigida a Del Pópolo, no fue inocente. Adaro conoce el paño, sabía de ladesconfianza que reina entre los dos gremios, más allá de que hayan decidido unirse contra elGobierno. Durante la guerra fría entre AMPROS y ATE, la titular del gremio de los profesionales noescondía sus objeciones al modelo de conducción sindical de Raquel Blas, a quien considera capaz decualquier cosa por sumar afiliados a su organización. El ministro era conciente de que con un mensaje en Twitter no iba a desatar la alianza queconcretaron Blas y Del Pópolo, pero sí iba aportar un elemento de discusión sobre el pacto entrelos gremios. Las primeras repercusiones del mensaje de Adaro retumbaron en los medios, sin que enla interna gremial el texto hiciera ninguna mella. Es más, después de la intromisión de Adaro en la interna, las cabezas de ATE y AMPROScompartieron una asamblea de médicos y no profesionales en el hospital Lagomaggiore y juntas seenfrentaron verbalmente con el ministro de Salud, Juan Carlos Behler. El titular de la carterasanitaria tampoco se apartó de la estrategia de tratar a AMPROS de forma diferencial: la últimaamenaza al gremio de los profesionales apuntó a la quita de la personería gremial bajo el cargo deincumplir una resolución de la Subsecretaría de Trabajo que restringe la huelga de los médicos enlos términos definidos por la Comisión Nacional de Servicios Esenciales. ATE acompañará a AMPROS en el planteo de la inconstitucionalidad de esa resolución ante lostribunales de primera instancia de la provincia, el primer paso de lo que prometen, será una guerrajudicial de largo aliento. La quita de la personería no es la primera amenaza que lanza el Gobierno sobre el gremio delos profesionales desde que se desató el conflicto. La primera advertencia con el objetivo dedisuadir la protesta fue el descuento de los días de paro a los médicos. El resultado no fue elesperado por el gobierno. El gobernador se hizo cargo de levantar el tono de la siguiente amenaza: una multa de más de$2.000 contra la entidad gremial. Tampoco surtió efecto.

