En Mendoza la pobreza se nota en las calles. Hay cada vez más niños y mujeres pidiendo y se expande el grupo de hombres ofreciéndose para una changa. Sin embargo, frente a todas las dificultades actuales también hay quienes responden solidariamente brindando apoyo y trabajo voluntario. Se afianzan las antiguas redes de ayuda y al mismo tiempo aparecen nuevas propuestas.Como la de cuatro amigos: Santiago Marmili (20), Bruno Montalto (20), Juan Pablo Molina (21) y Ezequiel Carabajal (23), que se conocieron en la iglesia participando en el movimiento de Peregrinos y junto con otras personas fundaron la asociación Jóvenes Adultos Solidarios (JAS), que entrega viandas a los más necesitados desde hace cuatro meses, todos los viernes, sin faltar a ninguno. El punto de encuentro es Alem y San Juan, en la plazoleta Pellegrini, a las 21.30. Allí se reúnen siempre, así llueva o sea feriado, porque saben que de ellos depende que muchos tengan un plato de comida caliente esa noche. Los amigos son estudiantes de universidades privadas y sus padres tienen un buen pasar o por lo menos a ellos no les falta nada.Podrían quizás, por su condición social, tener otras preocupaciones o simplemente usar el tiempo que dedican en la cocina, o charlando con las personas que están en la calle, a hacer la previa de un boliche, sin embargo poseen un fuerte compromiso social y vocación por un mundo más justo. De hecho, Santiago estudia Abogacía; Bruno, Medicina; Juan Pablo, recursos humanos, y Ezequiel telecomunicaciones. "En la iglesia estuvimos un tiempo haciendo un emprendimiento social similar y cuando el arzobispado prefirió levantarlo porque había menores, nosotros decidimos hacernos cargo y fundamos JAS", cuenta Santiago, uno de los coordinadores del resto de los voluntarios que forman parte de "esta aventura" que existe gracias al compromiso de 35 personas más."Me enamoré del proyecto y la idea es seguir manteniéndolo, tener nuestra propia casa y hacer un comedor", dijo entusiasmado. "Empecé haciéndolo como un gesto y con el tiempo me fui dando cuenta de que más allá del plato de comida lo importante era el vínculo que se iba generando", continuó describiendo y aclaró que lo que hacen no es asistencialismo.Santiago también relató que gracias a esta iniciativa puede tener contacto directo con otras realidades y logró conocer a Mario, Alejandro y a Cristina entre otras de las personas que van a retirar la vianda. "Los muchachos y muchachas me dicen que el plato lo pueden conseguir en otro lado, que vienen para poder charlar y hacer amistad", confesó."Tenemos una gran diferencia con el pensamiento del Gobierno a la hora de calificar a las personas en la calle. Para nosotros, no son sólo las que pernoctan afuera sino las que están en un contexto de vulnerabilidad por más que tengan donde dormir", explicó Juan Pablo. "Muchos tienen dónde vivir temporalmente y vienen igual a comer", dijo.Bruno está en segundo año de la facultad. Trabaja los fines de semana de mozo para no depender de sus padres y también es voluntario. "Descubrí esta experiencia y me di cuenta de que partir de un plato uno puede generar un puente y un vínculo. Viernes a viernes, se profundiza la relación", detalló. "Creo que el Gobierno no brinda la contención necesaria", opinó.El proyectoTrabajan en la agrupación JAS unos 38 jóvenes y ofrecen cena, un oído y compañía a 80 personas. La asociación surgió de un grupo reducido de adolescentes que se conocían de la iglesia pero luego fue sumando gente de todos lados. Se definen a sí mismos como una organización abierta, con objetivos claros, sin banderas políticas, ideológicas o religiosas.Está compuesta por dos grupos de cocina y utilizan las instalaciones de Nuestra Señora de la Merced. Los fondos provienen de donaciones de familias, empresas, entidades y de otras asociaciones. Dentro del grupo hay distintas comisiones y una de ellas es la que se encarga de juntar los alimentos o el dinero. También cuentan con un pequeño depósito de comida. Los viernes comienzan a cocinar a las 18.30, se dirigen a la plaza a las 21.30 y se quedan hasta pasadas las 23. La gente que los visita reclama distintos menúes y para no repetirlos cuentan con dos integrantes femeninas que estudian nutrición y hacen el plan de comidas coordinando con las demás agrupaciones la carta.Más involucradosJóvenes Adultos Solidarios forma parte de la Red Calle, conformada por más de nueve agrupaciones que actúan en el microcentro y que se ocupan de que no falte la cena ningún día de la semana. Así, los lunes hacen su entrega Ayuda Urbana, los martes UPA, los miércoles Amigos de la Calle y MEC, los jueves el gremio de La Bancaria, los sábados Hijos de la Virgen y los domingos la fundación Puente Vincular. Los lunes, martes, miércoles y viernes el templo Nuestra Señora de la Merced ofrece baño y desayuno en una casa que tiene frente a la iglesia. Trabajan con profesionales y estudiantes de una extensión de Medicina de la Universidad Nacional de Cuyo. También existen otros grupos por fuera de esta red que hacen lo propio con los expulsados del sistema.El miércoles se reunirán los coordinadores de cada una de las distintas agrupaciones que forman parte de la Red Calle para tender acciones en conjunto y fortalecer el entramado solidario. Como dice Eduardo Galeano: "Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo".ContactoPara hacer donaciones comunicarse al 261-3074216. El grupo cuenta con una página en Facebook: J.A.S. Si querés ser voluntario acercate el viernes a las 21.30.
Santiago Marmili, Bruno Montalto, Juan Pablo Molina y Ezequiel Carabajal fundaron Jóvenes Adultos Solidarios. La agrupación cuenta con 35 voluntarios más que cocinan todos los viernes un menú para gente que vive en la calle


