El ministro de Seguridad aseguró que se las arreglará con lo que tiene. "Nunca dijimos que íbamos a pedir más gendarmes sino que íbamos a trabajar con los que ya están en la provincia", señaló a este portal.
Hace dos semanas, las noticias de los crímenes Adolfo Moreno, y de María Lourdes Gordillo de Croce, ocurridos ambos en Guaymallén, sacudió a la comunidad.
Los asesinatos pusieron en el ojo de la tormenta al mismo ministro Aranda y al jefe de la Policía de Mendoza Juan Carlos Caleri, quienes tuvieron que y ante la Bicameral de Seguridad al presentar tendientes a combatir la ola delictiva.
El plan consistía en convocar nuevamente a la fuerza a policías retirados y licenciados, sacar a la calle a los que cumplen labores administrativas, poner la lupa en los orígenes de las fianzas de los delincuentes y sumar efectivos de Gendarmería a la acción.
Para la oposición y familiares de víctimas de delitos, el paquete anti delito del ministro fue un mero "refrito" de otros anunciados en años anteriores. Para el Ejecutivo, es un paliativo de la inseguridad, máxime si se evaluaba pedirle a la Nación el envío de más gendarmes, iniciativa que quedó trunca tras el enojo de la presidenta.
Producción periodística: Fabricio Panella Vidal