La madre de Lila De Marinis, secuestrada en 1976, declaró en el juicio por crímenes cometidos en Mendoza durante la última dictadura. Les pidió que rompieran el pacto de silencio y dijeran dónde están los cuerpos.

“Antes de llevarse a mi hija le gritaban ‘hablá, mierda’ y le pegaban cachetadas"

Por UNO

Isabel De Marinis tiene 92 años y declaró inauguró la jorrnada de declaraciones de este martes enel

juicio a los10 imputados

por crímenes de lesa humanidad de Mendoza durante la última dictadura.

En junio de 1976, su hija de 26 años fue secuestrada e Isabel vio cómo se la llevaban en un

auto después de golpearla y pegarle cachetadas para que hablara.

"La secuestraron la medianoche del 4 de junio del 76. Recuerdo que estaba en camisón y con

zapatos y que antes de llevársela el grupo de 5 ó 6 personas jóvenes le gritaban 'hablá mierda' y

le pegaban cachetadas y ella lloraba", declaró este martes Isabel De Marinis, en Tribunales

Federales, donde se desarrollan desde hace tres semanas.

Antes de terminar su declaración -que se extendió por casi una hora y media- la anciana pidió

a los represores que rompieran el pacto de silencio y que dijeron dónde están los cuerpos de los

desaparecidos. "Si yo he resistido hasta acá es porque necesito que se haga justicia", expresó.

Lidia (Lila) De Marinis fue encapuchada con la funda de una almohada y se la llevaron de su

departamento de sus padres en pleno centro, donde se había refugiado junto a su bebé de 5 meses. "

Cerraron la puerta y no pude ir detrás de ella, miré por la ventana que se la llevaban en un auto",

contó Isabel en el recito judicial.

De Marinis fue la primera testigo de este martes en el juicio y su declaración se vio

dificultada por la edad de la mujer, quien no recuerda las cosas con total exactitud.

Mientras tanto, Juan González Macías, presidente del Tribunal, mandó a pedir un expediente

(de la Comisaría 3°) que estaba en la bodega Giol donde estaría asentada la denuncia que Isabel De

Marinis realizó cuando se llevaron a su hija, dado que se sospecha que quienes actuaron eran parte

del personal de la comisaría.

Estaba previsto que la segunda testigo de la jornada fuera Silvia Ontivero (madre del

asesinado comunicador social Alejo Hunau).

Producción periodística: Cecilia Osorio y Juliana Argañaraz.