Las góndolas exhiben pocos paquetes y de segundas marcas. Por la falta responsabilizan al sector productivo, por bajar los cupos y provocar el crecimiento de los precios. El kilo puede llegar a costar hasta $6.

Ante la escasez de azúcar, los súper comenzaron a vender sólo 2 kilos por cliente

Por UNO

La oferta de azúcar en supermercados y almacenes mendocinos es insuficiente y si se piensa obtener un paquete de primeras marcas -como La Fronterita y Ledesma- los consumidores se sorprenderán porque en las góndolas brillan por su ausencia.

Se consiguen sólo segundas marcas y a un precio que oscila caprichosamente entre $4,89 y $5,15, hasta $6 el kilogramo, de acuerdo con la información que Diario UNO obtuvo de las góndolas de distintos súper y almacenes.

Que la posibilidad de endulzar se vea coartada por la falta de producto se debe a distintas cuestiones: desde el sector productivo apuntan al límite al subsidio que tras la crisis por la última sequía el Gobierno nacional imprimió al azúcar. Esto hace que los lotes o cupos distribuidos se reduzcan y que el aumento de precios con el correr de los días sea inevitable.

Otros prefieren hablar de “especulación”, como ya sucedió en 2010, cuando se responsabilizó a los empresarios por guardar el azúcar, a lo que se suma, tal como explicó un encargado de salón del Vea del barrio Unimev, de Guaymallén, que “las exportaciones convienen y han crecido en detrimento de la venta en el interior, por eso la reducción”.

Quedan, pero de menor calidadAmén de las distintas versiones que intentan arrojar luz sobre la escasez que limita la compra en casi todas las sucursales de los supermercados –hasta dos kilogramos por familia– lo cierto es que los perjudicados son los pequeños compradores.

Desde el Centro de Almaceneros, el gerente, Juan Carlos Nieto, advirtió de que el problema se da en los ingenios azucareros. “El control del Gobierno debería centrarse allí”, dijo al respecto, para luego explicar la situación que se vive en los comercios minoristas.

“Las primeras marcas como La Fronterita y Ledesma son subsidiadas, su precio es más conveniente y el cupo de éstas se ha visto reducido. Por eso es que lo que más se ve en los comercios son segundas marcas que, sin embargo, muchos se resisten a comprar porque son unos pesos más caras ya que no tienen la protección estatal”, explicó Nieto.

Y agregó: “Cuando abunda la necesidad, las pocas muestras de primera calidad se agotan y el comprador, pese a resistirse, se ve obligado a consumir azúcar de marca alternativa (en algunos casos más morena y dura)”.