"Los árboles mejoran la calidad de vida, la biodiversidad y nos dan oxígeno. Con el alcornoque, por ejemplo, se hace el corcho", explican Franco (10) y Eliseo (13), mientras señalan las variedades de ejemplares que han plantado, como el cedrón, el pino, el aguaribay, el roble y el sauce eléctrico. La visita guiada por el vivero es parte de "Las semillas", uno los 4 circuitos que integran un recorrido turístico ideado por los alumnos de la escuela Alberto Gino Mario Greco, para dar a conocer a Santa Clara, uno de los distritos más pintorescos pero de los más aislados de Tupungato. "Santa Clara: un rincón de bellezas para conocer y querer" es el nombre de esta propuesta para disfrutar y aprender en un día de campo, que ofrecen los 21 alumnos y el grupo de docentes de esta escuela de frontera, ubicada en la estancia Lo Silva, territorio que limita con la cordillera de los Andes. Apuestan a que la comunidad y los turistas -a largo plazo- conozcan este paraje que está a 30 kilómetros de la villa cabecera departamental y que es la antesala al parque Tupungato, cuyo acceso hoy esta prohibido al público.El recorrido"Digan fuerte su nombre tres veces y van a volver a escucharlo en el eco", afirmó Lina Gutiérrez, señorita de Ciencias Sociales y una de las guías del circuito, alentando a los alumnos de 3° de la escuela Oscar Cattáneo a que vivenciaran con sus sentidos las experiencias que ofrece un escenario de ríos, vegetación y silencio, ante la majestuosidad de una montaña que allí se percibe cercana. Después la docente les mostró un video que presenta el lugar y les dio un kit personal que incluía brújula, lupa, cordones y un minianotador para registrar datos del paseo. Así se inician las jornadas que desde octubre los anfitriones del lugar les ofrecen a todos los grupos de alumnos que soliciten hacer la expedición.Según el mapa que diseñaron, la guía y algunos alumnos van mostrando lo que se encuentra tanto en el predio del establecimiento como en sus alrededores, a través de los circuitos "Del árbol", "De las raíces" y "Del agua", según los han denominado y que muestran desde la cultura y las costumbres del lugar, hasta su faceta productiva, su historia y sus paisajes.Entre otras actividades ofrecen la visita al vivero, a un lombricompuesto y un paseo recreado con la flora autóctona. Ejemplares de cactus, coirón, paño y solupe son algunas de las especies expuestas en uno de los laterales del edificio, señaladas con sus nombres y en donde los grequinos -como se los conoce a los niños de la zona- se lucen explicando sus propiedades.Ya en las afueras del predio, los circuitos siguen por la misma ruta de acceso y los visitantes son dirigidos hacia un mirador desde donde se aprecia la confluencia de los ríos Santa Clara y Las Tunas, que nacen del deshielo del cerro Negro. "Los huarpes lo llamaban Alla Putú, que significa río de oro", comenta Gutiérrez, y agrega que su nombre se debe a que a 20 kilómetros hacia la montaña se encontraban minas de oro y plata y que hoy sólo existen tres, de extracción de talco. El relato viene acompañado de leyendas sobre los mineros.Mientras se dirigen a las otras paradas, los expedicionarios pueden apreciar los cultivos y los animales. Al llegar hasta la estancia Lo Silva, llamada así por la influencia de los modismos chilenos entre los locales, conocen sobre la historia de los primeros habitantes del distrito luego de la colonización, quienes forjaron los primeros trabajos y hasta la evangelización en el lugar. Por eso llegan además hasta la capilla Virgen del Perpetuo Socorro y recorren las casas deshabitadas que rodean la escuela en donde supieron vivir las primeras familias obreras.El proyecto contempla también un tiempo de recreación en una plaza de juegos, creada por los mismos docentes y las familias de los alumnos y, dentro del edificio, un paseo por un pasillo lleno de fotos antiquísimas de los inicios del colegio; después, la realización de talleres de música o artesanías, según el día. "Más allá de que los chicos refuercen conocimientos es una manera de darles a conocer su departamento y de que la gente vea que a veces uno viaja tan lejos para pasear teniendo lugares tan lindos en Tupungato", comentó la guía del circuito que concluye en un almuerzo.



