El operativo de control y sanción de infractores comenzó hace 15 días luego de que concluyera la etapa de información y concientización sobre el cuidado del agua potable.

Aguas Mendocinas multó a unas 47 personas por día, la mayoría por regar cuando no se debe

Por UNO

A pesar de las reiteradas advertencias, algunos no han entendido que el agua potable escasea y quese debe cuidar más que nunca. Así lo pudieron comprobar los inspectores de Aguas Mendocinas

(AYSAM), quienes desde el pasado 18 hasta el miércoles de la semana pasada han aplicado 284 multas

por derroches. De estas, el 62% corresponde al riego de jardines dentro del horario de prohibición,

que va de 8 a 22; el 12% al lavado de veredas, 2% al de autos y el resto a "otros usos indebidos".

El operativo de control y sanción de infractores comenzó hace 15 días luego de que concluyera

la etapa de información y concientización. Durante este proceso, se pusieron en conocimiento de la

población las nuevas disposiciones que rigen para promover el uso responsable del agua potable, las

que incluyen el endurecimiento de las multas y la extensión del horario de restricción de las 20 a

las 22. Además, se dispuso la prohibición total de lavar veredas o vehículos con manguera.

De los números brindados por AYSAM se desprende que se labran 47 multas por día. Quienes

fueron sancionados deberán pagar $160 por ser la primera vez que se los castiga y, en caso de que

reincidan, el monto ascenderá a $350 y a $640 si insisten en no respetar las restricciones.

Antes de la resolución N°95/10 del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS), vigente

desde el 8 de este mes, el monto de la multa mínima era de $55. Esto representa un aumento de entre

el 100% y el 172%, según la gravedad del caso. Además, la nueva disposición estipula que Aguas

Mendocinas está facultada para colocar un medidor de consumo a aquellos usuarios que insistan en

transgredir las normas. De esta manera, el Gobierno busca desalentar el uso indebido del preciado

líquido, más escaso que nunca esta temporada.

Crítica situación

La intensificación de los controles para evitar derroches se sustenta en la delicada

situación que atraviesa el sistema de distribución de agua potable en el Gran Mendoza. Los

deshielos no llegan y la producción de líquido no alcanza para satisfacer la creciente demanda que

se registra en la época estival.

Esta realidad determina que el nivel de reservas en las plantas potabilizadoras no llegue al

60% de su capacidad total, con el agravante de que el establecimiento Potrerillos trabaja al 44% de

su potencialidad operativa. Esto último es realmente grave, ya que entre el 25% y el 30% del agua

potable que se consume en el Gran Mendoza proviene de esta planta.

El terrible panorama ha llevado a la empresa estatal a pedir a la población en reiteradas

oportunidades que realice un "uso sumamente responsable y solidario del agua potable, reduciendo

para ello los consumos normales a los mínimos indispensables", además de solicitar que se respete

el horario de restricción.