Gonzalo Conti / conti.gonzalo@diariouno.net.ar
Comprar un electrodoméstico o algún aparato tecnológico supone una inversión importante de dinero y nadie quiere perder en poco tiempo. Por eso, ya se convirtió en algo normal que ante cada compra grande los clientes soliciten una extensión de la garantía que va de los dos a los cinco años o un seguro para cubrir al producto ante cualquier inconveniente.
Es normal, en el caso de que un producto falle o se rompa luego de vencido el plazo de la garantía que habitualmente protege entre seis meses a un año, que el arreglo sea tan costoso como adquirir un modelo nuevo.
Esto ocurre porque los electrodomésticos y las tecnologías son importadas, por lo que sus repuestos también vienen de afuera y su precio se maneja en distinta moneda. A eso se le suman las demoras que supone conseguir el adecuado para que el producto vuelva a funcionar tan bien como al momento de adquirirlo.
Esos son sólo algunos de los motivos por los que cada vez más los clientes eligen la opción de extender la garantía o contratar un seguro para resguardar su compra. Generalmente, se hace al realizar la compra y el costo se anexa a las cuotas en las que se acordó la transacción.
Esta tendencia tomó fuerza en el último tiempo en Argentina y Mendoza no es la excepción. Las grandes casas de electrodomésticos, que cada vez ofrecen productos más variados, son los principales comercios que trabajan con este sistema.
“Lo ofrecemos al momento de vender el producto y se puede extender a tres o cinco años en algunos productos, y a uno o dos para otros artefactos. Por ejemplo, para instrumentos musicales sólo puede alargarse uno o dos años, mientras que en los de línea blanca, es decir, lavarropas o heladeras el plazo es mayor”, explicó Martín López, encargado de Ribeiro.
Luego explicó que en su caso se trata de un servicio de asistencia técnica personalizado al que se accede con la factura y el producto. En caso de ser muy grande, se envía directamente al técnico al domicilio.
“Si se te rompe un televisor y hoy te cuesta $200 el arreglo, dentro de cinco años te costará $1.000, siendo que la garantía la pagaste $500 o $700 al momento de hacer la compra”, informó López.
Distinto es el caso de las casas de tecnología o telefonía celular, donde lo que se ofrece es un seguro contra robo o daño total del aparato.
“Además de la garantía habitual, nosotros consultamos y el cliente decide si quiere o no quiere ese seguro. El costo depende siempre de la gama de la tecnología seleccionada ya que no todos tienen el mismo precio”, explicaron en Personal.
Por su parte, los clientes tienen bastante conocimiento del tema y, muchas veces, son ellos quienes piden la garantía o el seguro.
Elio Ortega (59), mientras revisaba las características de un lavarropas aseguró: “Sí, lo pedí en alguna ocasión, pero depende el artefacto y del bolsillo de cada uno. Me parece conveniente y lo pedí en la última heladera que compré, debido a la falta de repuestos de importación”.
La extensión se pide principalmente en heladeras y lavarropas
Luego de una recorrida por distintos comercios de electrodomésticos y tecnologías, Diario UNO comprobó que para los productos que principalmente se pide la extensión de garantía es para los de la denominada línea blanca.
Es decir, que las heladeras y los lavarropas los artefactos de los que más desconfían los clientes a la hora de pensar en cuánto puede durar el electrodoméstico sin romperse.
En el caso del seguro por robo o destrucción total, es muy pedido cuando se trata de productos de alta gama.
Esto incluye desde celulares smartphones de último modelo hasta tablets.
El plan Renovate nunca llegó
El programa Renovate fue anunciado por el Gobierno nacional y tendría aplicación directa en todo el país. Sin embargo, desde el 1 de abril funciona únicamente en Capital Federal y algunas ciudades de la provincia de Buenos Aires.
Todavía no se aplicó en Mendoza, donde había generado grandes expectativas y en los comercios adheridos, hace meses creen que ya no se implementará.
El programa consiste en entregar un lavarropas o una heladera vieja y obtener un producto nuevo, con 25% de descuento, lo que llamó la atención de muchos mendocinos que vieron en este plan la oportunidad de renovar sus electrodomésticos.
Los primeros días posteriores al lanzamiento llegaron con mucha consulta de los clientes y hasta se creó una especie de lista de espera, en la que anotaban a los interesados para llamarlos cuando comenzara a funcionar, en los tres los locales adheridos (Frávega, Garbarino y Musimundo).
El plan Renovate, que debería haber comenzado a funcionar el 1 de abril, tiene como fecha de caducidad el 31 de diciembre de 2015, aunque existe la opción de prorrogarlo a nivel nacional en el caso de que tenga éxito, tal como se hizo con otros programas populares.
