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La vergüenza familiar

es sinónimo de presencia. Tiene 28 años, es panameña y vive desde hace ocho en Argentina, país del que "siempre me voy a sentir extranjera". Cuando logra ponerse cómoda, decide retocar con maquillaje algunos sectores del rostro que no la dejan contenta. Pide un agua, se vuelve a sentar y comienza su show: "Ya podemos empezar"."A los 20 años iba a irme a vivir a Estados Unidos, pero una tía que vivía acá me insistió para que elija Argentina. Entonces pensé: 'vamos a probar suerte' y acá estoy. Fui coordinadora de viajes de egresados, trabajé en publicidades y hasta tuve que vivir durante mucho tiempo en una pensión, porque la plata no me alcanzaba", explicó Kate, quien escapó de una vida llena de restricciones y desencuentros con su familia en su Panamá natal.

"Para mis padres era muy importante que llegue virgen al matrimonio. Tenía pesadillas con eso. Me hacían una prueba por año para confirmar si yo estaba diciendo o no la verdad. Para ellos tendría que tener 3 hijos, estar casada con un pastor, en una congregación evangélica y siguiendo sus pasos. Aquí pasó todo lo opuesto y me convertí en una vergüenza familiar", explicó Kate.

Admite ser celosa, sensible y enamoradiza. "Soy 99% celosa, pero no porque los chicos me den motivos. Las chicas me mandan mensajes por las redes sociales diciéndome: 'estuve con tu novio' y eso me pone loca", explicó la mujer que saltó a la fama por ser la "morocha de " que bailaba detrás de , etapa que dio por cerrada desde hace tiempo.

"Las mujeres argentinas me hacen más propuestas que los hombres. Me encaran más. Son muy arrasadoras y quizás así también lo sean con los hombres o en sus trabajos. Respecto a ellos, creo que bailan muy mal, pero a mi me da mucha ternura que alguien que no sabe moverse igual intente hacerlo".

Fuente: Infobae

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