Detectar los primeros signos de la onicomicosis, entender sus causas y aplicar las soluciones adecuadas es muy importante para que las uñas vuelvan a estar y lucir fuertes y sanas.
¿Cómo identificar la presencia de hongos en las uñas?
La onicomicosis no suele provocar dolor en sus etapas iniciales, por lo que es esencial prestar atención a los cambios visuales y texturales en la lámina ungueal. Primero notarás que la uña comienza a perder su tono rosado habitual para tornarse amarillenta, blanquecina, verdosa o incluso parduzca.
Además, la superficie de la uña se vuelve más gruesa de lo normal pero, al mismo tiempo, quebradiza y frágil, desprendiendo descamación o descascarillándose en los bordes. La uña pierde su lisa opacidad natural, acumulando residuos debajo o llegando a separarse levemente del lecho ungueal.
Los hongos prosperan en ambientes cálidos y húmedos. Las causas más habituales de contagio y proliferación son las siguientes:
- No secarse adecuadamente las manos o usar calzado cerrado durante largos períodos.
- Compartir limas, cortauñas o alicates sin la debida desinfección.
- Mantener esmaltes agresivos o uñas de gel durante demasiado tiempo sin dejar respirar ni revisar la uña natural.
¿Cómo se puede tratar la onicomicosis para eliminarla?
Para devolverle a la uña su aspecto saludable, se aconseja aplicar lacas, esmaltes medicanos o incluso usar pinceles antifúngicos (son de venta libre o recetados); también puedes realizar una visita al dermatólogo, el cual te brindará antifúngicos por vía oral. Limpiar y desinfectar las herramientas de manicura antes y después de cada uso, evitar cortar en exceso las cutículas (ya que actúan como barrera natural contra bacterias) y dar pausas al esmaltado gel.
En pocas palabras
- Hongos: identificar a tiempo los hongos en las uñas es clave para una manicura prolija.
- Síntomas: la onicomicosis causa cambios de color y grosor, volviendo la uña quebradiza.
- Tratamiento: se recomienda el uso de lacas antifúngicas y consultar a un dermatólogo.

