Hay tres estilos que usa el género femenino para relacionarse con las finanzas: acumular riqueza, esquivar el tema o el simple despilfarro. Consejos de cómo actuar si usted se identifica con alguna de estas categorías.

Las mujeres y el uso del dinero

Por UNO

Además de las circunstancias que inevitablemente rodean a los seres humanos, en general, y a las mujeres, en especial, existen particularidades financieras específicas en cada género. Veamos cuáles son los perfiles femeninos.

1- AcumuladoraEsta mujer está profundamente atada al dinero. Su hobby es ahorrar y le apasiona ver cómo crece su cuenta bancaria. También es proclive a juntar cupones de descuento, hacer presupuestos y priorizar metas financieras, aunque no está muy inclinada al riesgo. En general este tipo de personalidad busca la seguridad, le gusta tener el dinero en el banco, sin considerar que la inflación le come sus ahorros. Le preocupa menos el dinero del que dispone hoy que el del futuro. A pesar de que su apariencia es exitosa, tiene miedo de terminar en la pobreza. Por ello tal vez le resulta difícil gastar dinero en ella o en la gente que quiere, especialmente en bienes de lujo, y le parece que nunca tendrá lo suficiente como para sentirse segura. Busca ofertas. Se siente realizada cuando encuentra alguna ganga y muy mal si descubre que había una opción mejor. Para tener el control se fija en los detalles y le molesta mucho cometer errores.

Poseer este tipo de personalidad es muy positivo, porque la seguridad financiera es esencial para crear y construir la autoestima. Pero ser demasiado acumuladora puede convertirse en algo negativo, que derive en conflictos internos y en disputas con familiares y amigos. Si usted tiene esta personalidad, los pasos que podría dar para alcanzar la seguridad futura serían: a) sistemáticamente evalúe su situación financiera en función de sus metas; b) asuma un poco más de riesgos para obtener mayor rentabilidad. En vez de dedicar tanto tiempo a buscar ofertas, dedique parte de él a investigar alternativas de inversión para cumplir con sus objetivos financieros.

2- EsquivaTiene problemas para manejar sus finanzas. Le cuesta desde equilibrar las cuentas bancarias hasta hacer presupuestos, pagar las cuentas o invertir. Esto le genera miedo ante su situación financiera, lo que le provoca mucha ansiedad. A veces, incluso, piensa que el dinero es malo y tiene la capacidad de corromper. Siente que tener mucha riqueza o ganar mucho en las inversiones significa ser avaro o venderse, dejando de lado sus valores y creencias. No se inclina a invertir para el futuro y lo transmite a sus seres queridos.

Si usted tiene una personalidad de este tipo, debería revisar por qué evita los temas económicos. ¿Acaso siente que no posee el conocimiento financiero necesario para tomar decisiones? ¿O tal vez piensa que el dinero y las posesiones materiales son superficiales y quiere seguir una vida más espiritual que la conduzca a la pobreza? De continuar así, definitivamente alcanzará su objetivo.

3-DespilfarradoraPara este tipo de personalidad la tarjeta de crédito es su mejor amiga, pero como muchos amigos, siempre le sugiere gastar más de lo que realmente puede. Esta mujer odia autolimitarse. Después de todo, trabaja mucho para ganar dinero y merece tener lo que la reconforta.

Pero por otra parte se siente frustrada, porque a pesar de lo mucho que se esfuerza no recibe las recompensas monetarias adecuadas. Esto es así porque no le resulta fácil presupuestar ni está dispuesta a postergar ninguna gratificación inmediata para ahorrar para el futuro.

En general su fantasía es que alguien la rescatará y mientras tanto gasta todo lo que tiene, lo que la hace acumular una gran cantidad de deudas.

Este tipo de personalidad siente que el dinero nunca es suficiente, y rara vez posee una percepción clara de lo que verdaderamente significa. Para ella es una medida de amor y aprobación. Si bien emplea el dinero para sentirse bien, si está poniendo en riesgo las finanzas personales debe frenar.

Es fundamental que todas las mujeres tomen conciencia de que las finanzas son parte de su vida, básicamente porque más del 80% de ellas serán las únicas responsables de su economía en la edad madura.

Más allá del perfil individual al que pertenezcan –cada una deberá trabajar consigo misma–, es importante también que estimulen las virtudes inherentes al género, como la capacidad de aprender de sus errores y la astucia de saber escuchar a los expertos, y que superen sus errores, como la tendencia cortoplacista y la inseguridad. De esta manera, e interesándose realmente en los temas financieros, sin duda lograrán la independencia económica que desean.