La elegancia: lo primero que responden los enólogos cuando le preguntan por ella. Después remarcan su sutileza, su delicada persistencia y ese toque especiado que sólo el Merlot le sabe aportar al vino

En el país se registran un total de 5.156 ha. de Merlot, de las cuales casi cuatro mil se encuentran en Mendoza. En el mundo, se estima que es la tercera más cultivada y la principal en Francia, con grandes exponentes en la región de Bordeaux, donde Saint Emilion y Pomerol llevan el Merlot como el alma de sus vinos.

Sin embargo, no es de los varietales más vendidos, sino que hasta muchas veces lucha contra un prejuicio injusto e infundado por desconocimiento. Aún cuando son muchos los que hablan de los grandes vinos del mundo, irónicamente, elaborados con base de Merlot.

Debido a las bajas en sus ventas y el boom del Malbec a principios de siglo, muchas estacas fueron reemplazadas por otras cepas, perdiendo viñas centenarias en las primeras zonas de Mendoza.

Pero gracias a los enólogos y los bodegueros, todavía tenemos mucho Merlot para seguir descubriendo una de las cepas más elegantes del mundo del vino. Y aunque tal vez no haya tantas etiquetas en el mercado como varietal único, suele ser parte de una gran cantidad de vinos de corte.

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Cinco Merlot, cinco historias

El enólogo Javier Lo Forte suele contar que en su primera entrevista en Pulenta Estate, frente a frente a Eduardo Pulenta, el reconocido enólogo le hizo una pregunta vital antes de contratarlo: “¿Cuál es tu cepa preferida?”.

Javier pensó un rato la respuesta, no sabía qué responder, tal vez lo más diplomático hubiese sido responder Malbec debido al crecimiento de la cepa, pero decidió ser sincero y le dijo: “el Merlot”. Eduardo lo miró fijo y le respondió: “La mía también”, y ahí continuó con la entrevista.

Hoy, la bodega no sólo cuenta con dos vinos Merlot como varietal, su Pulenta Estate II y su XVI Gran Merlot, si no también casi el 20% de su Gran Corte (ícono de la bodega) está elaborado con esa cepa.

Si de historias que apoyan al Merlot se trata, es importante hablar del caso de bodega Kaiken. Rogelio Rabino, un enamorado de esta cepa –aunque suele afirmar que su favorita es la Cabernet Franc–, en el año 2016 decidió sacar al mercado un Merlot en la línea Ultra.

Si bien podría decirse que es casi un corte bordelés (con un 7% de Cabernet Franc) en aquel entonces, la bodega de origen chileno realizó una fuerte campaña en las redes sociales comunicando su nuevo vino con la siguiente leyenda: “Kaiken banca el Merlot”. Hoy en día, cada vez que le preguntan a Rogelio por su Merlot repite la misma frase.

Tal como ya dijimos, el Merlot es la base de grandes vinos franceses y de las cepas más amadas por ellos. Tal es el caso de la familia Cuvelier, instalada en el país hace ya casi 20 años con su bodega Cuvelier de los Andes, dentro del Clos de los Siete.

Su vino ícono, Grand vin, es un blend con base de Malbec y cuatro variedades más, donde, obviamente, está el Merlot entre ellas. Pero en su línea Colección –de varietales– cuenta con un 100%.

Adrián Manchón es el enólogo principal de la bodega y varias veces le propuso a la familia elaborar un Grand Merlot, pero la respuesta siempre fue negativa porque para ellos “el Merlot típico tiene que ser francés”, por más que les encante la versión nacional. Así que por más que insista y sea excepcional –como lo es– su varietal argentino existe gracias a Manchón.

Pero el amor por el Merlot no siempre llega desde grandes bodegas o del enólogo hacia el mercado. A veces, el camino se da de forma inversa y en pequeños proyectos personales.

Tomás Stahringer es el enólogo y creador de Bodega Vinyes Ocults. Marcelo Figueredo es sommelier y es el representante de la bodega en Buenos Aires. En una de las primeras charlas entre ellos, Tomás le cuenta que tenía un Merlot ya listo, que estaba estupendo, pero que lo iba a utilizar en algún corte.

Marcelo, amante de esta cepa, le propone al enólogo llevar adelante una cata a ciegas entre otros Merlot para ver la respuesta de un público conocedor y hacer una comparativa real. La respuesta de su vino fue más que positiva y decidieron embotellarlo y etiquetarlo. El sommelier empezó a ofrecerlo en vinotecas y en pocos meses agotó stock.

La más reciente de las historias en torno al amor por el Merlot, es el caso de Bodega Andeluna. En las últimas semanas, la bodega –que está en pleno restyling de marca– eligió al Merlot como el primer vino para comunicar su nueva imagen como vinos de montaña.

La elección de esta cepa como campaña de comunicación se basó en mostrar la calidad de la bodega, ya que hay pocos Merlot en el mercado y muchos de ellos son de viñedos patagónicos, en este caso proviene de sus viñas propias en Tupungato, Mendoza.

El Merlot es la base de los grandes vinos del mundo y existe una gran cantidad de consumidores que se alzan en una especie de cruzada para defender la cepa francesa. #ReivindiquemosElMerlot, #SoldadosDelMerlot, #Merlove, #Merlovers… diferentes haghtags que se pueden leer en las redes de estos amantes de una de las variedades más antiguas del mundo.

Por Pancho Barreiro

Especial para UNO - Di•Vino

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