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Ser bellas o no, ésa es la cuestión

No creen que la belleza les dé ventajas a la hora de conseguir sus metas profesionales ypersonales. Pero admiten que para ser Reina de la Vendimia, una cara bonita es imprescindible. Eso

sí, se debe dar junto a una serie de virtudes, como la capacidad de mediar entre intereses

diversos.

Por lo menos, así piensan las soberanas de Malargüe, Claudia Profetto; de Lavalle, Yésica

Suárez; de Santa Rosa, María Flor Destefanis; de Rivadavia, María Sol Martínez, y de Luján, Paola

Callejón.

Una vez más,

Diario UNO reunió a otro quinteto de féminas, que por razones de agenda pudieron

atender nuestra requisitoria ayer al mediodía. El encuentro tuvo un escenario privilegiado, el spa

del Park Haytt Hotel. Allí, además de conocer los secretos de los masajes tailandeses, las chicas

lograron dejar el estrés de lado y conversar como si fueran viejas amigas.

"Me parece que si sos bella y no sabés utilizar tu belleza de forma inteligente, no sirve de

nada. Mucha gente ve a las reinas como unas pinturitas y cree que eso es lo único que existe. No

ven que detrás hay una persona, una personalidad, que quizá sea mucho más que esa belleza. Lo que

pasa es que hay que saber explotar esa belleza", reflexiona Paola Callejón, en medio del jacuzzi.

Pero su nueva compinche, la malargüina Claudia Profetto, hace una diferencia: "Es un

equilibrio, tampoco vas a elegir a una persona que no tiene posibilidades estéticas. En otros

ámbitos de la vida no importa tanto qué cara tengas, pero en esto sí. Y eso debe equilibrarse con

la formación cultural".

"Claro –mecha la verborrágica y simpatiquísima reina de Santa Rosa, Flor Destefanis–, la

Reina tiene que mostrar la provincia, tiene que mostrarse ella".

Para la reina de Lavalle, Yésica Sánchez, el ser bella está lejos de su percepción previa al

reinado.

"La belleza no es la clave del éxito, en realidad. Todavía no me creo que estoy aquí, nunca

me imaginé que llegaría a representar a mi departamento, nunca me creí linda. Y la verdad es que

todo esto se me hace un poco raro, pero como dice ella (Flor, de Santa Rosa) fue el pueblo que me

puso ahí, el que me eligió".

Mientras tanto, la soberana de Rivadavia, María Sol Martínez, escuchó atentamente a sus pares

y como futura médica piensa que su profesión no está muy lejos de la valoración de la hermosura.

Porque "todo lo que logré lo hice con esfuerzo, no por mi parte física. No creo que la belleza me

abra más puertas".

Masajes, música suave y bocaditos

La conversación estaba linda, pero no podía continuar porque las esperaba una enorme cantidad

de compromisos que atender hasta entrada la noche.

Sin embargo, la tentación de recibir un masaje tailandés fue demasiado grande, por lo cual

las reinas de Luján, Malargüe, Santa Rosa y Lavalle prefirieron llegar un poquito tarde antes que

perderse esa oportunidad.

Y la verdad es que no se arrepintieron. La música suave y el silencio, más la temperatura

ideal, las relajó tanto que estaban listas para dormir una hermosa siesta. Ese fue el caso de

Paola, quien no quería irse de la camilla.

Pero como el deber llamaba, y llamaba en la voz de las coordinadoras, las chicas no tuvieron

más remedio que dejar para otra ocasión el relax.

Después vinieron los bocaditos, otros cambios de look para más fotos, luchar contra el sol de

la tarde y el viento caliente.

Por supuesto que todas ellas estuvieron siempre dispuestas, sonrientes y amables ante cada

detalle para atender. Ninguna se quejó. Saben que todavía tienen un largo camino por delante, que

tienen mucho por aprender, que tienen muchas posibilidades de ser elegidas la noche del Acto

Central.

También son conscientes de que cada una deberá competir para poder ser la Reina nacional,

pero ayer estaban de recreo.

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Una vez dentro del jacuzzi, ninguna quiso salir, por la charla y las burbujas.
Una vez dentro del jacuzzi, ninguna quiso salir, por la charla y las burbujas.
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