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domingo 10 de diciembre de 2017

Hijos de la Tierra

A través de la danza, posibilitan la inclusión y la participación igualitaria de los integrantes de los pueblos originarios


Claudia Veloce Lucero
cveloce@fundaciongrupoamerica.org.ar


María Saravia es argentina y vivió inmersa desde chica en las tradiciones y cultura del Perú, de donde eran sus padres.

Baila las danzas típicas de esta comunidad, y a través de ellas se contactó con otros descendientes de este país, quienes organizaron, en el año 2012, la Asociación de Baile Caporales San Miguel, de Las Heras.

Así, a través de la danza, posibilitan la inclusión y la participación igualitaria, tanto en lo social como en lo cultural, de los integrantes de pueblos originarios que habitan en este departamento. Además, brindan alfabetización y distintos cursos de capacitación, como el de peluquería, que es el último que han realizado y el que les brinda una importante herramienta de trabajo.

A esto han sumado en el último tiempo una importante labor social, emprendiendo un nuevo trabajo comunitario con descendientes de pueblos originarios, pero de la zona de El Algarrobal.

Allí, en distintas casas, funcionan tres merenderos que pertenecen a la agrupación Hijos de la Tierra, donde los días lunes, miércoles y viernes en la tarde, junto con las mamás dueñas de casa, les brindan la merienda a 230 niños.

Uno de ellos está ubicado en el callejón Rivas, otro en calle Quintana y el último, en el barrio Portal Algarrobal de Las Heras. Todos situados en la zona de los hornos de ladrillos.

Además de compartir la mediatarde, los chicos juegan, se los contiene, se los escucha y, en general, se hace un seguimiento de cada una de las 1.000 familias descendientes de pueblos originarios que viven en la zona.

María explicó que "es gente que se comunica en quechua, y algunos en español. Son muy humildes, trabajan en los hornos de ladrillo y luego en las chacras. Es gente muy trabajadora y a la vez muy sufrida. Pero que a pesar de esto sigue manteniendo intactas sus raíces y costumbres"

"No tenemos comodidades, pero nos arreglamos con el fuego y las ollas porque los chicos nos necesitan. De nosotros depende mucho su bienestar porque se trata de gente muy tímida que ha sufrido demasiado, que tiene muchas capacidades y que necesitan que las incentiven, que las valoren. Son personas muy compañeras, donde las mujeres son las que se organizan y buscan salir adelante. Son las que mandan y generan", aclaró quien está al frente de esta agrupación.

Entre las actividades que desarrollan estas mujeres, además de trabajar en los hornos de ladrillo o en las chacras, en donde hornean pan y tortitas para vender, hacen artesanías típicas de su lugar de origen con el sueño de venderlas. Tejen al crochet y desarrollan aguayos peruanos en distintos telares. Todo es parte de su forma de ser, de sus raíces. Las que no quieren ni olvidar ni dejar atrás.
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