Un proyecto creativo para explorar el interjuego de las disciplinas de la fotografía, el diseño, la performance, la comunicación y elementos de la puesta en general, llamado GAGA, originó en que un grupo de jóvenes muestre el detrás de escena de las redes sociales con el proyecto Realidad Ficción.

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Luciano Andrea Costigliolo, Ángel Aroca y Leo Furió son los creadores de esta productora y en este proyecto sumaron a Sofía Silva con el fin de reflexionar sobre la imagen que se muestra en Instagram. "Más bien es una forma de repensar la forma en la que se construye la realidad en las redes sociales", explica Sofía sobre esta idea autobiográfica, pero que fue reflexionada y pensaba entre los cuatro.

Sofía es actriz, integrante de la Liga Mendocina de improvisación, ha participado en diversas publicidades, es productora de eventos y además es notera en el programa de TV Estricta y, si bien hace de todo un poco, aseguró que este año quiere centrarse en la producción de contenidos y en la actuación.

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La joven de 24 años fue la modelo de esta iniciativa en la que se intenta mostrar el detrás de escena de las redes sociales, aquello que no se ve, que se intenta ocultar o dejar de lado.

El proyecto busca mostrar esas dos facetas de las personas. Esa mixtura entre esa ficción que se arma para las redes y la cotidianidad que la contrasta.

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"Me vi muy reflejada y soy eso: me intento mostrar auténtica, graciosa, subo mis mejores perfiles y las fotos que más me gustan. Quizás esa sea la parte que más acepto de mí, la forma que me gusta que me perciban, pero también soy lo que quiero ocultar. Oculto mi desorden, mis errores, mis defectos, mis caídas y mis dolores", reflexionó Sofía a Diario UNO.

Por su parte Luciano Costigliolo, actor y encargado de dirección de arte de las producciones, y producción general de GAGA, contó que Sofía "desde su propia vivencia en el mundo de las redes, personifica el ideal truncado, completo, sin nada ya que esconder, en donde se alcanza a tocar un gris en este mundo que todo lo categoriza desde sus opuestos bueno y malo".

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Leo Furió, el fotógrafo y el encargado la preproducción y del shooting, reflexionó sobre esa pregunta a la que quieren llegar: "Todos somos lo que mostramos en este proyecto cuidando la estética, mostrando nuestras "mejores facetas", pero ¿ya se reconociliaron con lo que no publican/ muestran en Instagram?".

Lo que quiere mostrar este proyecto es entender que el fin de muchas instagramer o influencer, o bien de cualquier usuario de la red social es el hecho de pertenecer a eso que queremos sentirnos parte.

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"Nos mostramos más o menos progres, vendemos felicidad. Hay que entender que no todo lo que brilla realmente brilla y darnos cuenta que a veces hay un negocio detrás de lo pulcro, de lo impoluto, de lo estético y no hace falta formar parte de ello para ser felices", reflexionó Sofía.

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"¿Se están reconciliando con lo que no muestran por Instagram? ¿Cuando todo se derrumbe, cuánto tiempo resistirá la imagen? ¿Por qué nos acostumbramos tanto a ocultar? ¿Cuando la realidad es tan cruda, vale la pena sostener la máscara? ¿Qué pasa cuando se rompe la ficción? ¿Qué pasa cuando la realidad traspasa la ficción? ¿Vas a seguir ficcionando para ocultar?", estas son algunas de las tantas preguntas que deja este proyecto para invitar a reflexionar a todos los que en las redes quieren mostrar una imagen que no son.

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