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Construyeron una infraestructura de US$33 millones en América del Sur y luego de 8 años sigue sin uso

En América del Sur, una infraestructura de US$33 millones para los Juegos Sudamericanos quedó mayormente sin uso por problemas de gestión

En la región de América del Sur, hay obras que nacen con la promesa de cambiar el rumbo de una ciudad, pero con el tiempo quedan suspendidas entre lo que se soñó y lo que realmente ocurrió. Ese es el caso este infraestructura.

Esta infraestructura fue construida con una inversión cercana a los US$33 millones, pensado para recibir a miles de personas durante un gran evento deportivo y luego transformarse en viviendas sociales. Sin embargo, cuando las luces del evento se apagaron, la vida cotidiana no ocupó esos espacios como estaba previsto.

Villa Suramericana en Cochabamba

La infraestructura de US$33 millones en América del Sur que hoy sigue sin uso

La Villa Sudamericana de Cochabamba, en Bolivia, fue concebida como una de las grandes obras de infraestructura de los Juegos Suramericanos 2018. Levantada en la zona de La Tamborada, el complejo de América del Sur fue diseñado para alojar a miles de atletas durante el evento y, posteriormente, convertirse en un proyecto de vivienda y legado urbano para la ciudad.

La inversión fue cercana a los 33 millones de dólares y contempló la construcción de 14 edificios con un total de 672 departamentos, además de áreas comunes y espacios pensados para el uso cotidiano. Durante los Juegos, el complejo cumplió su función principal. Sin embargo, una vez finalizada la competencia, el destino de esta infraestrutura comenzó a cambiar.

Villa Suramericana en Cochabamba (1)

Lo que sucedió con este complejo

La situación abrió el debate sobre la planificación de este tipo de proyectos en América del Sur, donde grandes inversiones destinadas a eventos internacionales no siempre logran una reconversión efectiva. En el caso de Cochabamba, la Villa Sudamericana se transformó en un símbolo de esa tensión entre la promesa de desarrollo y la realidad posterior.

El proyecto posterior, que buscaba transformar la Villa Sudamericana en viviendas sociales o en espacios de uso institucional, no logró consolidarse. Las dificultades administrativas, los costos de mantenimiento y la falta de un plan de adjudicación claro fueron postergando su ocupación efectiva. Con el paso del tiempo, los departamentos quedaron vacíos, y la infraestructura fue perdiendo la actividad para la que había sido construido.

Años después, la imagen de la Villa Sudamericana es la de un espacio detenido. Sus 14 bloques permanecen en pie, pero sin la vida para la que fueron pensados. Las áreas comunes muestran signos de deterioro, y el silencio reemplazó el movimiento que alguna vez tuvo durante los Juegos. Lo que debía ser un legado deportivo se convirtió en un ejemplo de infraestructura sin uso sostenido.

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