Diario Uno San Rafael
El autor relata un sueño en el que durante un acto en una refinería un fuerte viento obliga a políticos a refugiarse. Leé la columna de humor del UNO de San Rafael de los domingos.

El Pichiciego: Y el Zonda amontonó a los políticos

Por Pichi Jarilla

unosanrafael2012@gmail.com

Soñé que se inauguraba una refinería en Mendoza. Estaban desde Cristina, Paco, Emir, Aranda, Fayad, Iglesias, Candela, la reina de la Vendimia, el abogado que vomitó la corona vendimial, Cleto, Máximo y Lázaro.

Tal vez influenciado por recientes fallidos pronósticos de Zonda, de repente en pleno acto un gran viento obligaba a todos a refugiarse en un búnker subterráneo de la refinería. Los hizo pasar a todos Paco, pero Lázaro sorprendió confesando que el búnker era suyo. “Cinco palos verdes me salió”, dijo guiñando un ojo en dirección a Cris.

En mi sueño el Zonda se hacía infinito y los refugiados tenían que adaptarse para vivir allí.

Cristina se armó una oficina con unas cortinas, las pintó de rosado y llamó al lugar La Rosadita. Máximo pidió una cama. Paco pidió permiso. Cleto una segunda oportunidad, Aranda pidió una crónica de policiales (con detenidos), Fayad un baño aparte, Candela un chivo, Iglesias se negó a pedir algo, Lázaro bolsos, el abogado pidió una joya pero dijo que no era para él y que no diría quién la pedía y Emir le pidió a Paco que no lo dejara entrar al Chiqui.

El problema vino con la convivencia en pocos metros cuadrados. De repente apareció una carpeta para llamar a licitación el asfaltado del refugio, con Austral Construcciones como única candidata. Fayad, Iglesias y el Cleto se empezaron a disputar un escarbadiente, un tenedor y medio bollo de pan. Máximo perfeccionaba su nado.

Candela se alejaba del abogado de las joyas y en ese afán tropezó con Cristina. Ella la miró de arriba abajo, miró a Paco y le dijo: “En este país no hay lugar para dos reinas”.

Candela fue enviada a una misión de promoción turística a Afganistán. El abogado se fue atrás. Mientras tanto, Emir marcó los límites geográficos del refugio, se plantó en el ala sur y lo denominó “El bajo Mendosur”. Llamó a su hermano y se sentaron. De pronto llegó una horda de periodistas. Los había invitado Lázaro para que vieran que no tiene bóveda. Le descubrieron una cava de vinos “Promoción” blanco seco de 1999. Candela puso el chivo, Lázaro el vino y los radicales el pan. Empezaron a dialogar de arreglar los problemas de la gente. Me desperté. Prendí la tele. “El Zonda no llegó a Mendoza”, decían. Mi perro me miró como sonriendo. Yo le sonreí y nos fuimos a pasear al parque.

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