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Las Pascuas en la antigua colonia

María Elena Izuel

marializuel@speedy.com.ar

Nuestros antepasados, los pioneros, celebraban la Pascua con mucha fe y prácticas religiosas. Habían católicos y también protestantes, entonces el domingo de Pascua todos asistían a los oficios religiosos. Los católicos, en especial italianos, españoles y criollos, iban a la Iglesia de San Ambrosio, hoy de Lourdes, donde oficiaba el padre Toulouse; y los protestantes, la mayoría de los franceses y suizos, asistían al oficio que brindaba don Pablo Matile en su casa, frente a la bodega de Iselín. El no era pastor, pero oficiaba como tal, ya que no había otro.

Luego de los oficios y de los saludos de costumbre, volvían a sus casas donde comenzaban los niños la búsqueda de huevos. Esa costumbre era ya muy vieja y venía de Europa. El Conejo de Pascua que, según decían, era quien escondía los huevos para que los encontraran los niños provistos de canastitas que recorrían los jardines buscándolos.

Las madres pasaban muchos días pintando huevos de gallinas y de patos, aunque también podían ser de palomas, muy pocos eran los que podían adquirir huevos de chocolate, que ya se fabricaban pero eran muy caros. El niño que encontraba mayor cantidad de huevos recibía un premio, pero era una actividad que a todas las criaturas les encantaba y que aún hoy se sigue haciendo, sobre todo en descendientes de europeos.

En el almuerzo se reunía la familia y por la tarde se juntaban a comer algunas delicias o en gratas reuniones, como la que nos relata el semanario Ecos de San Rafael del mes de abril de 1902.

“Sociales:Una amena reunión. Uno de los caballeros asistentes a la reunión realizada el domingo de Pascua en la casa del Sr. Pablo Matile nos envía el relato de ella, solicitando su publicación.

Como para reafirmar el dicho que dice que las fiestas improvisadas son siempre más animadas que las meditadas y organizadas con premeditación, tuvo lugar el domingo una de estas, en la casa del Sr. Pablo Matile, que dejó recuerdos indelebles en el ánimo de los asistentes.

Obedeciendo como a una inspiración sugestiva, atraídos por la amabilidad y el ‘savoir vivré’ de los dueños de casa, se encontraba reunido allí un grupo de personas que, ya por su gentileza y distinción, ya por sus méritos musicales contribuyeron a formar una amena reunión.

Se encontraban reunidos, las distinguidas señoras de Matile y Matilde W. de Iselín, las simpáticas y atrayentes señoritas Ester y Berta Matile, Juanita Iselín, Elia Toulouse, Elisa y Sara Ueltschi y Conchita Fajardo. El señor Cura Toulouse, los Sres. Matile, Iselín, Chapeaurouge y los jóvenes J.Bernada, T. Toad, J. Jáureguy y A.Matile.

Donde predomina la juventud, imposible es que el baile no forme parte de las diversiones, por lo que las jóvenes parejas tuvieron la ocasión de lucir sus gracias y olvidar las penas pasadas.

Pero lo que caracterizó más el acto fue seguramente la parte musical, en la cual los ejecutantes demostraron sus profundos conocimientos en esa materia.

La señora de Iselín con su fresca y agradable voz de soprano hizo oir varias romanzas, llevando la palma la serenata de ‘Braga y el Baarque Brissé’, que fueron acompañadas artísticamente con piano y violonccelo por los esposos Matile.

Luego la señora de Matile y el Sr. de Chapeaurouge ejecutaron a cuatro manos varias sinfonías de Beethoven y oberturas de Mozart y Weber, demostrando en su brillante ejecución la posesión que tienen de ese instrumento como pianistas.

Inolvidable día de Pascuas para los que asistieron a esta improvisada fiesta, la que también dio a conocer que esta localidad cuenta con un importante elemento para organizar cualquier concierto de caridad”.

No dice nada la crónica del té que se servía ni de las masitas y tortas con que cada uno participaba. Así se hacían las reuniones en la antigua colonia.

¡Qué hermoso relato! Cuántos artistas hemos tenido que no pasaron a la historia como tales y qué lindo cómo estaban reunidos, en una fiesta tan especial, las distintas confesiones religiosas.

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En Semana Santa. Los residentes católicos, compuestos mayoritariamente por italianos, españoles y criollos, concurrían a la Iglesia de San Ambrosio.
En Semana Santa. Los residentes católicos, compuestos mayoritariamente por italianos, españoles y criollos, concurrían a la Iglesia de San Ambrosio.
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Juntos. Las familias Matile e Iselín, tradicionales de la época, en reunión.
Juntos. Las familias Matile e Iselín, tradicionales de la época, en reunión.