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El guardián del verde público

Miguel recorre cada rincón con tijerones, palas, rastrillos y otras herramientas para darles vida a los lindos jardines de la plaza San Martín. Es que desde hace treinta años trabaja en la Dirección de Espacios Verdes del Municipio, durante 17 embelleció la Rotonda del Mapa y desde antes de la reinauguración hace lo mismo en la plaza. Con el paso del tiempo fue perfeccionando su técnica y en los momentos libres mantiene o arregla parques privados.

“Amo mi trabajo. Adoro las flores desde que tengo memoria, lo heredé de mi vieja. Desde chiquito ayudé a mi papá en la viña, pensaba que ese era mi futuro porque nunca se me pasó por la cabeza que iba a estar en una repartición pública”, dijo Miguel Ángel Terrero mientras con una pala le agregaba tierra a un cantero de rosales.

Cortar el pasto, rastrillar los cuadros de césped para sacarles las hojas, plantar flores y reparar el sistema de riego por aspersión son sólo algunas de las tantas tareas que realiza a diario junto con su compañero. “Soy feliz con lo que hago. A veces me preguntan cómo puedo pasar horas agachado en los canteros preparando la tierra y a mí me encanta, es una parte importante de mi trabajo”, aclaró.

Los jardineros también son como ángeles de la guarda de la plaza. “Tenemos que protegerla de personas que le hacen daño. Los turistas son muy educados, pero no los sanrafaelinos. No voy a meter a todos en la misma bolsa pero no les importa cuidar lo nuestro, rompen, se tiran a las fuentes con el riesgo de lastimarse o romper los picos de los chorros, pisan en lugares donde no se puede y cuando les llamamos la atención nos insultan o tratan mal, lo peor es que muchas veces son los padres los que no dan el ejemplo”.

Miguel remarcó las diferencias y los cambios que ha habido con el paso del tiempo, “las plantas son mejores, tienen mayor calidad. También en los elementos de trabajo, porque antes se barría a palmera y ahora con una sopladora, así con muchas otras cosas”.

Finalmente aseguró que “muchos sanrafaelinos no saben darle el valor que tiene esta plaza. Los turistas se asombran no sólo con las estatuas, el reloj de sol, las fuentes o las flores, sino con las plantas de alcanfor, el ceibo y la de pimienta negra que tenemos. Nuestro deber como locales es cuidarla, porque este lugar es de todos”.

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