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Estudiante de neurocirugía se capacitó en hospital de Michigan

Javier Martín

jmartin@diariouno.net.ar

A días de terminar la carrera de medicina en la UNCuyo, el sanrafaelino Pablo Sosa (25) pasó los primeros dos meses de este año formándose en el hospital de la Universidad de Michigan, uno de los diez mejores centros médicos de Estados Unidos en neurocirugía pediátrica.

Desde cuando miraba por la cerradura de los quirófanos con apenas unos años de edad, Pablo supo que su destino sería estar del otro lado de esa puerta, operando. Más grande, ya con la carrera iniciada, tuvo que elegir la especialidad y se decidió por la neurocirugía.

En el hospital de la ciudad de Michigan, con una población de 10 millones de habitantes, participó en algunas operaciones realizando tareas específicas que le encomendaron.

“Meterme a medicina fue una decisión que tomé de chico, me gustaba todo lo que es la biología, el funcionamiento del organismo y me llamaba siempre la atención cuando iba a los hospitales a ver los pacientes, ir a los quirófanos, mirar por la cerradura a ver qué había. Siempre me intrigó la ciencia de la salud. Soy el primero de la familia que se recibe de médico”, comentó Pablo a UNO de San Rafael.

La rotación, tal como se llama a la participación de un estudiante en un hospital (puede compararse a una pasantía) no fue sencilla. Primero tuvo que calificar para ello y luego sufrió el frío intenso de Michigan. Levantarse a las 4 de la mañana con casi 20 grados bajo cero era una rutina diaria.

“La neurocirugía me empezó a gustar cuando empecé a estudiar medicina, estaba entre la cardiocirugía y neurocirugía, porque me gustaban las microcirugías. Entre las dos variables me llamaba más la atención lo que es el sistema nervioso, que tiene mucho potencial para investigación, para terapéutica; de las funciones del cerebro se sabe muy poco, cada vez se descubre más, es una especialidad que va tener un crecimiento con los años”.

Sobre su experiencia en el Departamento de Neurocirugía, relató que “la posibilidad nació por parte de un amigo, futuro colega, que es Luis Emilio Savastano, que es residente de neurocirugía y está en Estados Unidos; me sugirió de la posibilidad de hacer una rotación allá, para lo cual tenía que hacer currículo, cartas de recomendación, autorizaciones y ver si me aceptaban en ese hospital”.

“Mi experiencia fue muy buena -contó-, algo cansadora pero se disfrutaba. Las actividades arrancaban a las 5 de la mañana y finalizaban 6 o 7 de la tarde. Primero veíamos a los pacientes en terapia intensiva neuroquirúrgica y hacíamos el pase de guardia, a las 7.30 empezaban las actividades en quirófano. Como estudiante tuve buenas experiencias porque me permitieron participar en cirugías, desde hacer la incisión de los abordajes, los agujeritos en el cráneo para sacar la plaqueta y entrar al cerebro, cerrar las incisiones y en cirugías de columnas me permitían poner tornillos”.

Los aneurismas

Se convirtieron en una de las enfermedades de moda, a raíz de casos muy públicos. Sobre los aneurismas, el futuro profesional médico explicó que “inciden factores genéticos, propios de toda enfermedad vascular, como la hipertensión, la diabetes, fumar, sumado a una predisposición genética, en algunos casos hay clara predisposición, hay enfermedades del colágeno que debilitan la pared de la arteria y hace que se formen y otros casos se sabe de la predisposición genética pero no se sabe cuál es la causa”.

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