Diario Uno San Rafael
 Los Álamos, propiedad de la familia Bombal, guarda una historia rica entre sus paredes. Uno de sus huéspedes fue la ahora reina Máxima de Holanda

La estancia local de los famosos

María Elena Izuel

marializuel@speedy.com.ar

Susana Bombal fue una gran escritora y su casona fue refugio del arte. La Sociedad Argentina de Escritores le entregó importantes premios por sus libros. Fue muy amiga de los escritores del grupo de la revista Sur. El matrimonio de Susana no duró mucho y sin haber tenido hijos se separó a los pocos años.

La casa de los Bombal se transformó en un centro de atracción cultural, allí invitó a Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Lainez, Victoria Ocampo y todo el grupo de intelectuales de la época, que en la década del '40 elegían su casa para sus encuentros literarios. También la visitaban los pintores Berni y Soldi. Los poetas dejaron poesías que están en cuadros en las galerías y los pintores, inspirados por el paisaje de la estancia, dejaron sus pinturas en algunas paredes, en especial de los dormitorios, que son la admiración de todos los que visitan la casa.

A Susana le agradaba mucho vivir en la casona y había adecuado una de las habitaciones para su estudio, para sentarse a escribir tranquila; el piso lo había hecho hacer con troncos de madera de damasco lustrados, lo que los hace ver hermosos. Escribía en prosa, uno de sus primeros libros de relatos lo llamó Los lagares, donde cuenta distintos aspectos de la estancia, otras obras son Tres Domingos y Confidencias en el jardín. También escribió una obra de teatro titulada Morna. Falleció cuando tenía 86 años, dejando gran cantidad de escritos.

Su hermana Raquel se casó con Camilo Aldao, que era de Buenos Aires y pertenecía a una importante familia porteña. Su padre había sido el creador del Club Gimnasia y Esgrima y había construido la primera pista de hielo que existió en la Argentina y en América. Lo más importante es que todavía funciona.

El matrimonio tuvo dos hijos, Camilo y César, que son los que hoy conservan la estancia, a la que han convertido en Hotel Estancia Los Álamos. La menor de las hermanas, Rosa, quedó soltera y vivió en la estancia.

Los hermanos Aldao, con la ayuda de hijos y sobrinos la trabajan como hotel, siendo uno de los más reconocidos internacionalmente. Se encuentra en el Camino de las Estancias de Argentina. La propaganda del hotel se exhibe en las más famosas revistas de hotelería de todo el mundo y sus clientes son jeques árabes con su harén, embajadores, artistas como Soldi, que pintó un mural en la sala, ingleses, representantes del principado de Mónaco, japoneses, norteamericanos que desean cazar en nuestras tierras, a quienes los llevan en camionetas al campo, y otros muchos extranjeros en busca de paz y tranquilidad. Los que han estado en diversas ocasiones son la actual reina Máxima y el rey Guillermo de Holanda, a los que les agrada mucho el vino Chardonnay, vino que se ha vuelto a fabricar en la renovada bodega, que han abierto nuevamente los Aldao en sociedad con los señores Germán y Georgie Neuss. La bodega continúa llamándose Bombal y Aldao, para mantener su nombre histórico.

Tras la muerte de Jorge Luis Borges, la familia, en honor a la amistad entre Susana y el famoso escritor, le pidió autorización a su esposa, María Kodama, para construir en los jardines un laberinto, el laberinto borgiano; con setos vivos se han formado las palabras Jorge Luis Borges en una extensión de tierra de 1 hectárea. Ella estuvo presente cuando lo diagramaron y ya las plantas han crecido bastante, por lo que pronto se abrirá el sitio para los visitantes.

La estancia no sólo es bella por la disposición de las galerías y habitaciones, que están muy bien decoradas, sino también por los baños, donde se han colocado bellísimas salamandras para el invierno. Las salas de estar y los comedores son imponentes por su tamaño, por los muebles antiguos, los juegos de sillones, la cantidad de adornos que cuelgan de las paredes y las hermosas y cálidas chimeneas que dan calor y embellecen las salas. En uno de los comedores hay objetos de oro colgados de adorno, que Susana había comprado, hechos por los indios Quilmes.

La entrada a la casona se efectúa por una gran puerta que arriba tiene el año en que comenzó como precaria estancia, 1830, y que da a un gran patio donde está la pileta.

Cuando uno termina la visita, la impresión que queda es que ha retrocedido en el tiempo hasta fines de la época colonial y ha paseado por las distintas salas, observando cómo vivían nuestros antepasados.

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Entrada. El pórtico de ingreso a la estancia, donde se lee el año 1830. Una casona que atesora parte de la historia argentina.
Entrada. El pórtico de ingreso a la estancia, donde se lee el año 1830. Una casona que atesora parte de la historia argentina.
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Cuadro. Susana Bombal (de Soldi).
Cuadro. Susana Bombal (de Soldi).