San Rafael
La jueza Lidia Cófano tomó declaración a los principales testigos del hecho. Faltan informes y pericias. Además del testimonio del chofer del auto que trasladó a la banda, hay otras pruebas a confirmar.

Todos los avances y detalles de la causa por el crimen de Roxana Toledo

Por UNO

La instrucción para esclarecer el asesinato de Roxana Toledo avanza a paso firme y la jueza Lidia Cófano ya le tomó declaración a los principales testigos del hecho, entre ellos a la compañera de trabajo que estuvo dentro de la camioneta Mercedes cuando un disparo terminó con la vida de la empleada de la panadería Belén.

Si bien se desconocen los testimonios porque la causa está en secreto de sumario, la magistrada cuenta con varias pruebas e indicios para enviar el caso a juicio. Entre ellos el VW Gol color gris que habría transportado a la banda, filmaciones de las cámaras de seguridad, ropa secuestrada en la casa de unos familiares de los hermanos Forconi, escuchas telefónicas y la declaración de Juan Carlos Bravo, el conductor del vehículo secuestrado.

En ese marco quedó claro que si bien el Gol tenía algunos desperfectos mecánicos, estaba apto para ser utilizado según las pericias que se le realizaron.

Todavía faltan varios elementos para completar las pruebas, entre ellos los resultados de la necropsia realizada al cuerpo de Roxana Toledo, la planimetría de la escena del crimen que determine la dirección del disparo, la altura de la persona que lo efectuó, la distancia y con qué mano se ejecutó.

En cuanto a las declaraciones testimoniales, la jueza tiene en carpeta citar por lo menos a otras dos personas que no estuvieron en la noche del crimen pero tendrían una relación directa con los detenidos.

En este contexto, después de los casi 12 allanamientos que se realizaron antes y después de las detenciones de los hermanos Marcos y Guido Forconi y de Juan Carlos Bravo, no apareció el arma que fue usada esa trágica noche. Hubo un soplo de esperanza cuando en una finca de Cuadro Nacional los investigadores hallaron una pistola similar, pero las pericias determinaron que no fue la utilizada.

Por ese operativo fueron detenidas dos personas que después de ser indagadas quedaron desvinculadas de la causa porque no se pudo probar que en ese lugar se hayan escondido los hermanos Forconi.

Por ahora es un misterio dónde está escondida la pistola 9 milímetros que mató a Roxana como también qué sucedió con la cartera y el celular de su compañera que, junto con los $7.000, formaron parte del botín que se llevaron los delincuentes.

Lo cierto es que después del hecho los asesinos se habrían escondido  en una casa cercana a la intersección de la avenida Alberdi y Balcarce, donde se secuestró la ropa que va a ser sometida a las pericias de rigor con el objeto de encontrar algún indicio relacionado con el trágico hecho.

Luego habrían rotado por varios domicilios hasta que el cerco policial se fue cerrando y decidieron negociar su entrega a cambio de seguridad en la cárcel. Ambos se abstuvieron de declarar en la causa.

En el caso de Juan Carlos Bravo, una serie de escuchas telefónicas fueron claves para su detención. El hombre que testificó judicialmente sigue encerrado por seguridad en la Unidad Investigativa mientras dure la instrucción.

Es que el hombre habría brindado detalles de lo sucedido esa noche que podrían incriminar a los hermanos Forconi y, para evitar algún encontronazo en la cárcel, la jueza decidió que permanezca en esa dependencia policial.

En este escenario, el proceso podría extenderse por dos meses más hasta que la jueza pueda reunir todas la pruebas y elevar el caso a juicio oral. Los imputados ya tienen como defensores a los abogados oficiales, en el caso de Bravo estará a cargo la primera defensoría y en el de los hermanos por subrogancia se hará cargo el defensor Jorge Luque, de General Alvear.

El objetivo de Cófano ahora es reunir todas las pruebas y los indicios para sustanciar la causa de este crimen que provocó conmoción en la sociedad local, que reclamó con una marcha.

Por ahora restaría saber si el disparo fue accidental o hubo premeditación, esos importantes detalles podrían revelarse con los estudios de planimetría que deberá presentar la Policía Científica.

Tampoco se sabe, o al menos no hay indicios certeros de la participación de otra persona que podría haber aportado detalles del viaje que regularmente, todos los jueves, realizaban Roxana y su compañera a General Alvear a buscar la recaudación de la panadería.

Marcelo Schmitt

unosanrafael2012@gmail.com

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