Diario Uno > San Rafael

Armando Noguer, 50 años en el Club de Leones y 7 veces presidente

Verónica Iglesias

Especial para UNO de San Rafael

Durante sus 85 años el médico Armando Eduardo Noguer ha dado todo de sí para el bien del prójimo. Y en diciembre pasado cumplió 50 años como socio activo del Club de Leones de San Rafael.

Cada día a las 9, Armando recorre los pasillos del hospital Schestakow para llegar a su oficina. Es que si bien ya no ejerce como cirujano general, continúa trabajando en la parte administrativa tanto del Estado como privada.

Su espíritu solidario lo llevó a ser miembro del Club de Leones, donde apoyó y les dio impulso a numerosos proyectos como el de la escuela Doctor Efraín Dante Gicolini, a la que asisten niños con ceguera, deficiencia visual, trastorno motor y necesidades múltiples. “Junto con otros leones colaboramos en su fundación y el nombre que lleva es en homenaje a uno de los miembros del club”, dijo Armando. Durante sus 50 años en la entidad fue elegido siete veces presidente y en uno de sus mandatos brindó apoyo para que 160 ancianos sin recursos volvieran a ver. A través del programa Sight First (La vista primero), en conjunto con el servicio de oftalmología del Schestakow y el Consejo Asesor de la Tercera Edad, realizaron operaciones gratuitas de cataratas bilaterales que les devolvieron la vista, ilusión y ganas de vivir a muchas personas.

En su cuerpo los 85 años son sólo un número porque el paso del tiempo no dejó más que algunas líneas visibles en su rostro. La frescura de su charla muestra una memoria lúcida, cargada de conocimientos.

Para él –porteño de nacimiento y sanrafaelino por adopción– ser médico no formaba parte en su lista de sueños de adolescente, pero la vida lo llevó por este camino. “Mi padre sentía una gran frustración por no poder seguir una carrera universitaria y eso fue lo que me impulsó en la elección. Estudié en la Universidad de Buenos Aires. Aún recuerdo el día en que ingresé en 1945 y cuando en el ’52 me recibí. A los pocos años, en 1958, llegué a San Rafael, donde nacieron mis dos hijos, tenía 31, cuánto tiempo ha pasado”, exclamó con una sonrisa.

Junto con un grupo de profesionales inauguraron el sanatorio Mitre, que cerró sus puertas en el 1985. Luego continuó como médico escolar en la DGE, el Iris y en su consultorio, entre otros lugares, y destacó: “Cada tarea que realizo la hago con un inmenso gusto, buscando mejorar y ser cada día más eficiente”.

 Embed