Salud Lunes, 6 de agosto de 2018

"La sociedad no es consciente de que la falta de sueño es una problemática social actual"

Así lo aseguró el doctor especialista en sueño, Daniel Cardinali. Uno de cada cinco jóvenes se despierta de madrugada para revisar su celular.

En la era de la hiper comunicación, estar conectado permanentemente y no perderse de nada de lo que sucede ha pasado a ser una prioridad para algunas personas, a tal punto, que las luces de los dispositivos tecnológicos desplazaron al sueño a un segundo plano.

Son pocos los que tienen en cuenta que la salud mental está estrechamente ligada a las horas de descanso. Dormir mal o poco es una de las principales causas de estrés, depresión y problemas físicos como presión alta, diabetes y obesidad.

El 80% de la población deja de dormir antes de tiempo cada mañana, para cumplir con sus obligaciones. Lo cual no sucede porque madruguen, sino porque se duermen tarde.

"La iluminación de la noche produce una reducción del sueño muy importante. Este último tiempo se ha agravado con la sociedad activa que no para en la noche ni en el día. La aparición de los elementos electrónicos que iluminan de todas maneras hasta el momento de dormir, retrasan notablemente el comienzo de sueño porque interfieren en los mecanismos cerebrales que producen la melatonina", explicó a Diario UNO el doctor Daniel Cardinali, Investigador del CONICET y docente de la Facultad de Medicina de la UCA, especialista en medicina del sueño.

"Los dispositivos tecnológicos no deberían estar en el dormitorio, el televisor es un buen chupete electrónico para la gente, pero es una visión pasiva. Las que sí afectan, son aquellas que nos obligan a tener nuestra mente en movimiento como lo son las redes sociales. Además de la luz de la pantalla, es importante tener en cuenta el estímulo cognitivo que la acompaña", aclaró Cardinali.

El grupo más vulnerable es el de los adolescentes, uno de cada cinco jóvenes asegura que se despierta de madrugada para revisar sus mensajes, según un estudio realizado en Reino Unido por la Sociedad Real de Salud Pública (RSPH).

"La cantidad de horas que se debe dormir es difícil de precisar porque eso depende mucho de la biología de una persona y otra, pero sí se sabe que los adolescentes y pre adolescentes necesitan dos horas más de sueño que un adulto", aseguró el especialista en sueño.

A pesar de esto, la calidad de sueño no se mide por la cantidad de horas que duerme la persona, sino por la calidad de la vigilia, es decir, el tiempo en el que permanece despierta. Eso va a indicar si el sueño ha sido reparador o no.

La siesta corta de 20 minutos, conocida como "siesta energética", muy utilizada en el mundo corporativo, tiene como objetivo únicamente prolongar el tiempo de vigilia de ese día. "El punto principal de esta problemática, es que cuando uno tiene una demanda de sueño importante en la semana, y se va acumulando, el fin de semana debe ser sagrado para la recuperación del sueño", explicó.

Sin embargo, esto puede producir lo que se llama "jet lag social", un cambio en el reloj biológico del cuerpo por las diferencias entre el horario de sueño del fin de semana, o de los días libres, con el horario de los días laborales; lo que a largo plazo también puede traer problema a la salud.

"La sociedad no es consciente de que la falta de sueño es una problemática social actual. Esto se puede ver en la conducta bizarra de los adolecentes, que no toman conciencia de lo necesario que es el sueño o utilizan drogas de abuso para mantenerse despiertos. El sueño ayuda a una mejor calidad de vida pero si no se modifican también otras conductas, el problema en sí no se va a solucionar", afirmó el doctor.

"Tendría que haber desde el Ministerio de Educación un programa de promoción para que el sueño se respete y que dormir bien se convierta en hábito, tanto para estudiantes como para maestros. Si uno entra a un aula a las 9 de la mañana están dormidos los alumnos tanto como los maestros", definió el investigador de la UCA.

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