Salud Domingo, 25 de febrero de 2018

Enfermedad de crohn y colitis ulcerosa: el 50% de los pacientes pierden peso

Las deficiencias nutricionales o la incapacidad para mantener el peso ideal ocurren en uno de cada dos pacientes, en dónde el plan de alimentación es el recurso esencial.

La malnutrición es una característica común de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) dependiendo del grado de actividad en los pacientes estudiados y de su situación ambulatoria u hospitalización.

Las deficiencias nutricionales o la incapacidad para mantener el peso ideal ocurren en uno de cada dos pacientes, en dónde el plan de alimentación es el recurso esencial para tratar las manifestaciones de la EII.

La licenciada en Nutrición Marisa Canicoba, integrante del equipo multidisciplinario EII del Hospital Nacional A. Posadas y del equipo de la Fundación Más Vida de Crohn & Colitis Ulcerosa, explicó que "la relación de los pacientes con los alimentos se ve comprometida a causa del dolor y/o la diarrea".

"Al estar preocupado por su condición, en la mayoría de los casos, come menos, por lo que una dieta equilibrada puede mantener el estado nutricional y evitar la pérdida de peso", comentó Canicoba.

La especialista indicó que "el tratamiento nutricional comienza con el detalle del plan alimentario, individualizado y basado en la severidad de los síntomas".

En ese sentido, la experta en nutrición destacó que algunas modificaciones dietéticas "pueden ayudar al alivio de éstos en los pacientes con EII, excluyendo de la alimentación todo alimento que pueda exacerbar los síntomas y a través del registro de comidas, identificar aquellos alimentos que puedan causarle molestias".

"Los síntomas de intolerancia (cólicos, dolores abdominales, diarrea y sangrado) suelen iniciarse después de 12 a 24 horas de ingerir un alimento específico", añadió.

Canicoba indicó que "cuando algún alimento haya causado un malestar, se recomienda quitarlo de la dieta por unos días, pero no excluirlo definitivamente".

"Por el contrario, al cabo de un tiempo, se lo puede volver a incluir en pequeñas raciones. Si luego de intentar en al menos 3 ocasiones (espaciadas y en período de remisión) el malestar se sigue identificando en relación a su ingesta, recién en ese momento se podrá evaluar y quitarlo por completo del plan de alimentación", dijo.

La especialista manifestó que esta decisión "se recomienda realizarla con el consejo de un licenciado en nutrición, quién desarrollará e implementará un plan de cuidado nutricional, basado en la evaluación nutricional previa y la sintomatología, brindando recomendaciones y soluciones con el fin de aportar los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del organismo".

"Es importante destacar que no existe evidencia científica que determine que algún tipo de alimento en especial sea el responsable de causar, mantener, producir la recaída o inducir la remisión de la EII. Esto significa que los pacientes con EII deben estar atentos a los alimentos que se ingieren en momentos de actividad de la enfermedad", agregó.

Objetivos del tratamiento nutricional de la EII:

  • Mejorar y mantener el bienestar general del paciente (optimizar la calidad de vida).
  • Eliminar los síntomas y minimizar los efectos colaterales y adversos a largo plazo.
  • Reducir la inflamación intestinal y, si es posible, favorecer la cicatrización de la mucosa.
  • Mantener las remisiones libres de corticoides.
  • Evitar hospitalizaciones y cirugías por complicaciones.
  • Mantener un buen estado nutricional, realizar Educación Nutricional.

Se llama enfermedad inflamatoria intestinal (EII) a un grupo de patologías inflamatorias del tracto gastrointestinal que incluye a la enfermedad de Crohn, a la colitis ulcerosa y a la colitis indeterminada.

Su causa es desconocida, es autoinmune, crónica, inflamatoria, y reviste gravedad si no se la diagnostica y trata adecuadamente y se presenta en forma intermitente y con severidad variable.

Los principales síntomas son: aumento en la frecuencia o urgencia evacuatoria, diarrea persistente por más de 4 semanas, dolor abdominal, moco y/o sangrado en las heces, lesiones perianales, fiebre y/o vómitos. .

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