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sábado 21 de abril de 2018

Anticoagulantes de última generación

Entre sus ventajas se incluye que no requieren monitoreo periódico de coagulación.

Ariel Núñez comenzó a tener arritmias a los 50 años y para normalizar el ritmo de los latidos se sometía a electroshock, luego le indicaron un medicamento para el corazón y un anticoagulante que requería análisis de sangre quincenales hasta que una droga de "última generación" con efectos predecibles le evitó "pincharse" y los controles periódicos.

Las arritmias de Ariel se debían a un trastorno cardíaco llamado fibrilación auricular (FA), un latido irregular del corazón que genera estancamiento de la sangre y hace que se formen coágulos que al desprenderse viajan a otras partes del cuerpo, aumentando el riesgo de tener un accidente cerebrovascular (ACV).

"Hace 20 años me hacían choques eléctricos, llagaba al hospital con la presión muy baja y dolor en el brazo. Me revertían la arritmia, andaba bien unos meses y tenía que volver. Una vez me trajeron de Salto a Montevideo con 4-2 de presión, fue la última vez que me hicieron choques eléctricos", contó Ariel, un uruguayo que hoy tiene 71 años.

Como la arritmia no se revertía, los médicos le indicaron warfarina, una droga que tomó por 20 años hasta que en una vacaciones en Brasil tuvo un problema: "Me agarró una ola y me dio contra el suelo. Cuando volví a Montevideo estuve internado siete días".

"Por el golpe, una plaqueta (provocada por la) warfarina se desprendió y se alojó en el oído", aseguró Ariel, que quedó con una sordera, y tuvo que cambiar la medicación.

"Con la warfarina tenía que ir a pincharme cada 14 días y la coagulación nunca era normal. Empecé con el nuevo remedio, una pastilla a la mañana y otra a la noche. Fue sensacional porque me evitó los traslados y no se superpuso con ninguno de los medicamentos que tomo", continuó Ariel, que también es diabético.

La droga indicada se llama dabigatrán, uno de los anticoagulantes de "última generación" que se desarrollaron en los últimos 10 años y entre sus ventajas se incluye que no requieren monitoreo periódico de coagulación, disminuye el riesgo de sangrado, tiene baja interacción con otros medicamentos y ninguna con las comidas, por lo que los pacientes no tiene restricciones en la dieta.

Además, para los nuevos anticoagulantes orales directos existe un "agente reversor" que actúa rápidamente, lo que es fundamental en cirugías de urgencia o sangrados por golpes o heridas.
Fuente: Télam

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