Salud Jueves, 29 de junio de 2017

Alerta: una de cada tres personas es hipertensa

Los especialistas afirman que la verdadera edad que tienen los seres humanos es la de sus arterias.

El 34% de la población argentina mayor de 18 años es hipertensa, por lo que los especialistas destacan la importancia de prestar atención al envejecimiento vascular.

Se ha postulado que el más importante de todos los factores de riesgo es el envejecimiento arterial: la verdadera edad de las personas es la de sus arterias.

El médico cardiólogo Carlos Reguera, jefe del departamento de Medicina Preventiva y Cardiología de Ineba, indicó que "la expresión que dice que la verdadera edad de las personas es la de sus arterias es real".

En ese sentido, Reguera señaló que esa expresión "hace alusión al envejecimiento precoz arterial, denominado síndrome de EVA (Envejecimiento Vascular Acelerado), el cual se caracteriza por una alteración vascular y metabólica prematura, insulino-resistencia, glucemia elevada, aumento de peso, incremento del colesterol, disfunción endotelial y cambios en la pared arterial que aceleran el proceso de envejecimiento vascular".

"Este conjunto de variaciones posibilitan la aparición temprana de hipertensión arterial en jóvenes", explicó el cardiólogo, quien destacó que el envejecimiento vascular "comienza alrededor de los 30 años".

Cuando se comprueba que un individuo joven presenta rigidez arterial, se está en presencia del síndrome de EVA.

Estos pacientes persisten años sin recibir indicaciones terapéuticas precisas, cuando justamente deberían utilizarse medidas que puedan mesurar su juicio oculto.

Estas medidas fueron agrupadas bajo el concepto de ADAM (Aggressive Decrease of Atheroesclerosis Modifiers), que categoriza las intervenciones posibles en tempranas y tardías.

"Es todo aquello que debemos hacer para lograr disminuir las alteraciones que provoca la aterosclerosis en los vasos, incluyendo tratamientos médicos y cambios en el estilo de vida", simplificó Reguera.

Terapéutica

Las medidas terapéuticas son diversas y variables, las mismas deben ser implementadas en forma precoz, de ser factible desde la infancia, adoptando estilos de vida saludables.

"La actividad física aeróbica, mantener el peso ideal, no fumar, evitar el sedentarismo y una dieta de tipo mediterránea son las recomendaciones usuales", comenta Reguera, quien explica que "cuando se diagnostica rigidez vascular, el empleo de fármacos no debe demorarse".

La hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa, asintomática y letal que sólo puede ser detectada mediante el control de la presión arterial.

Por esto se ha convertido en la principal causa de ACV (accidente cerebro vascular).

Estilo de vida

Si bien el tratamiento farmacológico es sumamente beneficioso para bajar el riesgo de la población hipertensa y brindarle un envejecimiento exitoso, hoy los especialistas ponen cada vez más la atención en la modificación del estilo de vida.

"Hay un abanico enorme de fármacos, pero sin cambios sostenidos en el estilo de vida, los medicamentos no ofrecen todos los beneficios que son capaces de dar. A mayor presión arterial, mayor es la probabilidad de sufrir un infarto de miocardio, insuficiencia cardiaca, ictus o enfermedad renal. El daño vascular sistémico provocado por la hipertensión arterial lleva al deterioro funcional neurocognitivo en etapas tempranas de la vida (demencias vasculares). Es por eso que siempre recomendamos la realización de controles periódicos de la presión arterial, ya que permiten la detección, el diagnóstico y el control evolutivo de la enfermedad", explicó el especialista.

Esta afección perturba aproximadamente al 34% de la población adulta, porcentaje que se incrementa en más del 60% cuando hablamos de mayores de 65 años.

Más riesgo de infarto en mujeres

El envejecimiento poblacional, la obesidad y el sedentarismo podrían contribuir a elevar a aún más la prevalencia de la enfermedad durante los próximos años.

Entre los órganos más afectados por esta patología se encuentran el corazón, el cerebro, los riñones y la vista.

A su vez, la hipertensión duplica el riesgo de padecer un infarto de miocardio en hombres y lo triplica en mujeres.

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