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domingo 12 de noviembre de 2017

"Isolde Kleitman fue mi maestra en la danza y la vida"

Cristina Castro es bailarina, coreógrafa y docente. Estudió danza moderna y tango, dos lenguajes que luego adoptó para fusionarlos

El próximo año su estudio de danzas cumple las bodas de plata. Ese largo camino recorre en retrospectiva, en esta charla, la jurado de los Premios UNO Escenario Cristina Castro.

En la entrevista, Cristina mira en retrospectiva, se define: "Me siento coreógrafa más allá de lo que resulte finalmente. Soy bailarina ciento por ciento y la docencia me encanta, eso es algo que heredé de mi madre. Eso soy: bailarina, coreógrafa y docente".

Cristina Castro comenzó a tomar clases de danza a los cinco años. En la adolescencia, la vida la cruzó con Isolde Kleitman, maestra austríaca radicada en Mendoza, con quien descubrió las posibilidades expresivas de la danza moderna. Hace unos años se enamoró del tango, de la mano del bailarín y coreógrafo argentino Juan Carlos Copes. Con la fusión de ambos lenguajes forjó su particular estilo.

Cristina baila todo el tiempo. Incluso cuando no baila: "Cuando escucho música, solo la imagino en movimiento. Cuando camino por la calle voy creando, escucho música y me imagino con qué movimientos la puedo acompañar. Incluso me he tomado el atrevimiento de interpretar, en un escenario, el silencio mismo. Como canta Sabina: 'Bailar es como soñar con los pies'", dice.

–¿Cuándo comenzó este romance entre la danza y vos?
–Debo de haber tenido más o menos cinco años. Iba a clases de danza con el maestro Alberto Lapaz en la escuela Bolera (de danzas clásicas y españolas), en Godoy Cruz. También iban mis hermanas y primas pero como se aburrían poco a poco fueron dejando. Solo quedamos la danza y yo.

–¿Cómo continuó esa búsqueda?
–Poco tiempo después, a los ocho, comencé a querer otra cosa: hablar con la danza otro lenguaje. Comencé con Analía Molina Estrella y luego con Isolde Klietmann, quien fue pionera de la danza moderna.

–¿Qué significó esta experiencia?
-Isolde fue mi maestra en la danza y en la vida. Siempre fuimos muy unidas. Cuando tenía 19, ella creó mi primer unipersonal: eran 10 coreografías y ni siquiera bajaba del escenario. En esa ocasión usé parte de su vestuario personal. Sin dudas ella me sigue guiando aún hoy, que no está físicamente.

–¿Cuándo llega el tango a tu vida artística?
–Hace años, cuando viajé a Buenos Aires por un seminario. Allí decidí tomar una clase con Juan Carlos Copes y me enamoré profundamente del tango. Años después Copes avaló su técnica en mi estudio de danzas. Así comenzó la unión entre lo contemporáneo y el tango.

–¿Qué tienen en común estos lenguajes?
–Siento que el tango es pasión, furia y amor. También creo que la danza contemporánea es eso mismo entonces se fusionan en mi cabeza y en el escenario perfectamente, o por lo menos así lo siento yo. Siempre teniendo en cuenta el estudio profundo de ambos y la seriedad en el trabajo de creación. Mi referente, en este sentido, es Ana María Stekelman y su compañía Tangokinesis.

–¿Seguís perfeccionándote?
–Sí, por supuesto. Tomo clases con los maestros Elio Torres y Octavio Cintolesi y estudio teatro con Javier Pepe. Además aprendo siempre de los profesores de tango de mi estudio: Joaquín Jofré, Paola Valdivia, Carlos Trigo y María Cecilia Herrera. Quiero dejar bien claro que jamás hay que dejar de hacer clásico, porque es como afinar el instrumento.

–¿Hay algún espectáculo que haya marcado tu carrera?
–Hace algunos años participé en una audición para Kuarahy, del Ballet Argentino de Julio Bocca, con coreografía de Julio López. Para mi sorpresa, a pensar de ser bajita, quedé seleccionada. Estaba atónita: en frente lo tenía a Bocca; él no bailaba, volaba. Era increíble lo que transmitía. Pero esto fue el pie o comienzo de mi sueño.

–¿Por qué? ¿Qué siguió después?
–Que la música la hiciera Lito Vitale...
Por entonces, Cristina estaba armado un proyecto y, entre ensayo y ensayo, lo compartió con Vitale. "Años después –contó– Lito regresó a Mendoza para hacer El grito sagrado y volvimos a hablar. De esa charla surgió Federal Tango, espectáculo con música original de Vitale sobre textos y coreografías mías. Él se la jugó, nunca había visto un trabajo mío. Fue mi sueño hecho realidad".

–¿Qué es lo que se viene para el 2018?
–Se viene el 2x5 tango fusión. Es una nueva versión con un actor, dos músicos y 15 bailarines. Se refiere a salirse de la métrica del tango, del 2x4. Es un gran espectáculo y esperamos encontrar los apoyos necesarios para llevarlo a escena.
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