Premios UNO Escenario - Mendoza Mendoza
domingo 29 de octubre de 2017

"En Mendoza, el teatro goza de muy buena salud"

Victoria Fornoni, comunicadora social y diseñadora escenográfica, participa por tercer año consecutivo en los Premios UNO Escenario como jurado de teatro.

Se especializó como vestuarista aunque también es comunicadora social y diseñadora escenográfica. Por tercer año consecutivo participa en los Premios UNO Escenario como jurado de teatro. En esta entrevista conocemos sus pareceres y sentires respecto a las artes escénicas, un territorio que, profesionalmente, transita desde hace más de una década.

"Cuando me preguntan a qué me dedico, sin lugar a dudas me presento como vestuarista, porque es en lo que me especializo en 2008. Sin embargo, en realidad mi profesión abarca las tres opciones". Licenciada en Comunicación Social, diseñadora escenográfica y vestuarista son los oficios que conjuga día a día Victoria Fornoni, integrante del jurado de los Premios UNO Escenario, por tercer año consecutivo.

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No es casual que eligiera distintas formas de expresión para construir su identidad profesional. Victoria está ligada al arte desde siempre. El recuerdo es claro, como sus ojos: en ella, dice, conviven una infancia asociada al hábito de la lectura, una temprana incursión en la actuación y el diseño de indumentaria intuitivo para sus muñecas, primero; para ella, después. Todo eso, de alguna manera, la llevó a enamorarse de las artes escénicas.

Entre los muchos y variados vestuarios que diseñó durante estos 10 años de oficio, encontramos los de la La Mala Malinche y A Lucía Miranda la perdió su belleza, obras de teatro experimental escritas y dirigidas por Daniel Fermani; Federal Tango, espectáculo de tango contemporáneo dirigido por Cristina Castro (jurado de los premios UNO Escenaio en Danza); Bu y Bu, una aventura interdimensional, película de Eduardo Rodríguez filmada en Mendoza el año pasado –actualmente, en proceso de edición– y la ópera bufa recientemente estrenada por el Opera Studio El matrimonio secreto.

Le preguntamos. Y ella contesta con tono calmo, sonriente.

–¿Siempre supiste lo que querías?
–Creo que intuitivamente sí y con el tiempo devino una decisión consciente

–¿Cuándo te sentiste seducida por las artes escénicas?
–En casa nos inculcaron la lectura, algo que agradezco eternamente y que considero abre puertas a la imaginación y te conecta de alguna manera con el universo de las artes. También me sentí muy atraída por las artes escénicas; una vez que ingresé, casi como un juego, a un grupo de teatro quedé perdidamente enamorada de este mundo. Si bien mi participación en el grupo en un principio estuvo vinculada a la actuación (absolutamente amateur) descubrí que lo que realmente amaba era el "detrás de escena", concretamente la escenografía y sobre todo el vestuario.

–En la infancia suelen definirse varios de los caminos que terminamos eligiendo, ¿este fue el caso?
–Creo que el diseño de vestuario creo que viene desde mi infancia. De niña les diseñana y confeccionaba ropa a mis muñecas. Mi abuela me enseñó a coser en su máquina a pedal y de adolescente me diseñaba mi propia ropa o modificaba prendas ya confeccionadas. Y una vez que descubrí el mundo de la escena, supe que el diseño estaba enfocado no en la vestimenta sino en el vestuario de los personajes arriba del escenario.

–Poco sabemos sobre la importancia del vestuario en un montaje. ¿Qué podemos decir acerca de esto?
–El vestuario de un personaje es su segunda piel, por lo tanto no es azaroso sino que implica un diseño previo que una vez materializado o confeccionado está comunicando sobre ese personaje: edad, profesión, personalidad, gustos, aspectos psicológicos, y muchos más

–¿En qué estás trabajando actualmente?
–En varios proyectos de forma paralela, cada uno en diferente proceso. Concretamente en dos obras teatrales: una de ellas es el próximo estreno del elenco de la UNCuyo con dirección de Fernando Mancuso, y la otra es una obra de teatro Experimental de la Compañía Los Toritos, dirigida por Daniel Fermani –también Jurado de los Premios UNO Escenario–. Y además en un espectáculo de tango contemporáneo. No doy nombres porque aún no han sido anunciados los estrenos por parte de los respectivos elencos y directores.
–¿Cuáles han sido los diseños que más te han gustado o impactado?
–Soy muy autocrítica de mi trabajo y no me gusta autoalabarme. Pero para responder tu pregunta, los vestuarios con los que más conforme me quedé son La Mala Malinche y A Lucía Miranda la perdió su belleza, obras de teatro experimental; Federal Tango, Bu y Bu, una aventura interdimensional" una peli filmada el año pasado y que está en proceso de edición y El matrimonio secreto, ópera bufa de reciente estreno.
–¿Cómo te ves en los próximos diez años?
–Sinceramente no me lo he planteado. Trato de conectarme más con el presente y con los proyectos de un futuro más cercano. Pensándolo ahora, sin lugar a dudas me encantaría seguir diseñando vestuarios, creciendo profesionalmente y cumpliendo asignaturas pendientes, como por ejemplo viajar.

–¿Cuál es tu mirada sobre la escena actual?
–El teatro local, sin dudas, goza de muy buena salud. Hay un gran número de estrenos y la cartelera está en constante renovación. Siguen presentes grupos históricos y van surgiendo nuevos autores, directores y actores que vienen a dar "nuevos aires. Hay ideas muy interesantes, otras no tanto pero lo que rescato y destaco es el hacer continuo, el correr riesgos y recorrer nuevos caminos.

Ser jurado de los Premios UNO Escenario
"Desde que estoy como jurado, esta es la edición con la mayor cantidad de inscriptos en el área de teatro, lo que nos deja entrever que por un lado hay una gran producción teatral, y por otro que hay un gran interés y confianza por participar. Los premios son un incentivo; son un reconocimiento a la labor realizada por un grupo teatral. Porque detrás de la puesta en escena, que es el producto final, hay un arduo trabajo en todos los rubros y lugares que hace falta en el teatro".
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