Premios UNO Escenario - Mendoza Mendoza
lunes 27 de noviembre de 2017

"El teatro es un arma para embellecer"

Fabián Castellani. El director de teatro ganó el Premio Escenario de oro 2017 por su trabajo en la obra Las tres torres de Hualilán

Fabián Castellani fue el ganador del Premio Escenario de Oro 2017 en su rol de director de la obra Las tres torres de Hualilán.

Actualmente dirige el grupo La Rueda de los Deseos. Es egresado y actual docente de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo, y además es integrante del grupo musical Desastronomos. De esta manera lleva adelante sus dos pasiones: música y teatro.

Ha estudiado profundamente la obra de Eugenio Barba y participado en diferentes reuniones del International School of Theatre Anthropology (ISTA). Realizó, además, diversos viajes para ampliar y profundizar su formación. Pero fundamentalmente Fabián es un apasionado por cada una de las cosas que lleva adelante. Cada vez que encara algo lo hace con el alma.

El ganador de esta distinción habló con Diario UNO y repasó su carrera, la obra premiada y lo que se viene en 2018.

–¿Cuándo y por qué elegís el teatro?
–Elijo el teatro desde pequeño, aunque en un momento tuve que decidir si continuaba haciendo música o teatro. En un punto entendí que debía elegir en cuál desarrollar más profundamente mi formación. Fue una decisión difícil. Y creo que ahora, después de muchos años, puedo manejar mejor estás dos pasiones. Elijo el teatro porque considero que es una de las artes más bellas y complejas. Me fascina lo que puede lograr un espectáculo teatral. En los espectadores y en los hacedores. Es un arma poderosa, no para cambiar al mundo, más bien para embellecer personas, biografías, miradas.

–¿Qué significa actuar para vos?
–Actuar es una sensación magnífica. Es un momento de mucha adrenalina. De conexiones múltiples al mismo momento. Con tus estados, con tus compañeros, con el público, con los textos, la música. Un espacio de mucha concentración. Y mucho disfrute; al terminar una función sentís que has pasado por algo trascendente.

–¿Qué posición o qué lugar ocupa el teatro en Mendoza?
–El teatro de Mendoza ha tenido un desarrollo muy fructífero gracias a las carreras de la Facultad de Artes y por la inquietud de hacedores teatrales que han enriquecido permanentemente la actividad teatral. Hoy estamos viviendo un momento difícil en lo coyuntural, con un gobierno que ha ajustado enormemente los presupuestos culturales y que, como pasó en la Vendimia pasada, se ha enfrentado con los artistas.

–¿Cómo llega a las tablas la obra Las tres torres de Hualilán?
–Nace de una necesidad personal, la de recuperar espacios públicos para realizar teatro. Tenía muchas ganas de encarar un proyecto con mucha gente y trabajar al aire libre. Hice una convocatoria abierta por una red social y hubo muchísimos interesados. Bailarinas, músicos, titiriteros, actores, estudiantes de teatro. Empezamos a ensayar a finales de 2016 en el parque General San Martín. Primero ensayamos lo físico y luego la actriz y titiritera Gabriela Céspedes propuso trabajar sobre el cuento de Juan Draghi Lucero. Cuando decidimos colectivamente que esa iba a ser la historia que queríamos contar, nos pusimos a elaborar propuestas escénicas sobre espacios naturales del parque. Aquí se hace importantísima la participación de Diego Álvarez, director musical del espectáculo. Quién me propone hacerse cargo de esa tarea, conformando un grupo de músicos y músicos actores y componiendo la música y los arreglos. También es fundamental el aporte de Belén Leyton, una joven directora con quién habíamos trabajado antes que supo entender y acompañar.

–¿Pensabas que iban a ganar el Premio Escenario?
–No, es un lindo reconocimiento al trabajo colectivo. En una sociedad cada vez más alienada en el individualismo, es hermoso que se valore una propuesta que estuvo creada íntegramente, incluso las adaptaciones del texto, por un colectivo de trabajo.

–¿Qué significado le otorgás al premio?
–Los premios siempre son un incentivo. Es una manera de afirmar que vamos por el buen camino. Si pensamos que muchos de los artistas de la obra están empezando con esta profesión del arte, es maravilloso saber que reciben un empujoncito desde el comienzo. También me gusta tomarlo como una responsabilidad. Una exigencia de seguir encontrando desafíos artísticos. Le doy mucho valor porque el jurado está conformado por colegas muy respetados por mí.

–¿Qué va a suceder ahora con esta obra?
–La obra seguirá creciendo seguramente, el premio nos obliga a hacerla mejor que nunca. Estamos programando una próxima función para el sábado 2 de diciembre. Ojalá aparezcan propuestas para retomarla en vacaciones. Hay parques hermosos en la provincia. Tenemos ganas de cansarnos de hacer funciones.

Las tres torres de Hualilán
"La obra es una historia de amor. Pero con una mirada animista sobre la naturaleza y la relación del hombre y de la mujer con esta. Hay vientos hermanos que viven peleando, un rey de los pájaros viejito y gruñón. Hijos que nacen de rituales. En lo artístico tenemos una pequeña orquesta que acompaña musicalmente la mayoría de las escenas y una fusión entre escenas grandes y pequeños momentos, jugando con la posibilidad de lograr lo intimista en un espacio muy amplio. Esta es una obra que se apropia de un espacio público para contar una historia llena de belleza. Y en esto hemos sido muy insistentes. Estamos viviendo en un mundo que no se cansa de mostrarnos fealdad. Nosotros elegimos la belleza como revolución. Como contrapartida. Es un proyecto comunitario por el que ha pasado mucha gente, aportando cada uno lo suyo".
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