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La vacuna rusa puso al Gobierno en una crisis política

La polémica por la vacuna rusa provocó una tormenta dentro del gobierno nacional. Rumores de cambios y mucho enojo con el ministro de Salud

La confusión por la llegada de la vacuna rusa y las declaraciones del presidente de ese país, Vladimir Putin, introdujeron al gobierno de Alberto Fernández en una crisis política que hace peligrar la llegada de la primera vacuna y la única que puede tener disponible la Argentina. La última palabra del Gobierno es que la vacuna rusa contra el Covid-19 llegará al país una vez que esté el visto bueno del Ministerio de Salud de Rusia. No antes. Y eso no se sabe cuándo ocurrirá.

Una alta fuente presidencial dijo a A24.com en las últimas horas de ayer: "No se sabe cuándo llegará. Será solo cuando esté aprobada por el Ministerio de Salud de Rusia. Allí liberaremos el vuelo del Airbus 330 de Aerolíneas que la trae en dos días, el 23 o 24 de diciembre", dijo ese funcionario de trato directo con Alberto Fernández.

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Apenas llegue la vacuna estará aprobada por la Anmat y por el ministro de Salud, Ginés González García, y se comenzará a aplicar. "Antes de fin de año estamos vacunando", dicen en Balcarce 50.

Eso sí, las primeras 300 mil vacunas (600 mil dosis) no tendrán la aprobación rusa para aplicársela a personas mayores de 60 años. Por lo tanto, se aplicarán a las fuerzas de seguridad y personal de salud menores de esa edad. Se estima que en una semana más estará autorizada por Rusia para los mayores de 60 años.

Así las cosas, los lotes de 5 millones de vacunas que llegarán en enero y otro tanto en febrero se podrían aplicar a los mayores de 60 años. Pero el pico de la crisis política de ayer en la Casa Rosada ocurrió luego de las declaraciones de Putin, que dijo que no se vacunó porque la vacuna no está aprobada para su franja etaria, o sea los mayores de 60 años. Eso metió ruido en la comunicación del Gobierno: sembró desconfianza en el remedio que todos esperan contra el Covid 19.

En realidad, Rusia mantiene las pruebas para esa franja etaria, pero se estima que se aprobaría en dos semanas más y ya Putin se vacunaría. O al menos eso intentaban decir en el Gobierno.

"El Presidente estaba enojado y llegó a decir que la vacuna no va a venir", señalaron en la Casa Rosada en medio del furor de la crisis.

Luego los ánimos se calmaron. Pero el malestar del Presidente con el ministro de Salud, Ginés González García, fue creciendo con las horas. "Ginés mete todo el tiempo al Gobierno en un problema con sus declaraciones", señalan en Balcarce 50. La confusión de esta semana fue por los problemas de aviones para traer la vacuna Sputnik y por las explicaciones del fracaso del acuerdo con Pfizer.

En este contexto, el Gobierno sabe además que la vacuna de Oxford AstraZeneca está demorada hasta por lo menos marzo o abril. Fue la primera apuesta de Alberto en una cuerdo con Hugo Sigman, de MabXience.

Cinco técnicos de la Anmat están junto a la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, y a Cecilia Nicolini, asesora presidencial, en Moscú. Están monitoreando el proceso de fabricación y conservación de la vacuna. Ese análisis se hace desde el 4 de diciembre. "Si llega el 24, de inmediato la aprueba la Anmat", dicen en el Gobierno. Sin embargo, no dicen lo mismo en la Anmat.

"Lo que podemos decir es que acá continúa el análisis de la información. No podemos dar una fecha", señalaron en el organismo.

También aseguran que la aprobación no corresponde a la Anmat sino al Ministerio de Salud en virtud de la ley 27.573, recientemente aprobada. En el artículo 8 y 9 dice que las vacunas se deben presentar a la Anmat para la intervención de su competencia y deben ser autorizadas por "excepcionalidad del contexto pandémico" por el Ministerio de Salud que debe expedirse en un plazo máximo de 30 días.

"Vacunaremos con esas 300 mil dosis a los menores de 60 años, médicos y personal de fuerzas de seguridad y ni siquiera a todos. En la siguiente etapa cuando vengan las 5 millones con la aprobación rusa a los mayores de 60, una semana después, se avanzará con el resto", señaló un vocero oficial.

Esto fue ratificado al promediar el día desde Moscú por Vizzotti cuando las declaraciones de Putin generaron el revuelo local. "Estamos esperando que se apruebe el uso de la vacuna Sputnik V en mayores de 60 años", dijo la secretaria de Salud. "Es fundamental para nuestro país comenzar a vacunar a los que han tenido más mortalidad", señalo.

Lo que el Gobierno le imputa a Ginés es no tener la información porque Alberto Fernández había dicho el 10 de diciembre último que los primeros en vacunarse serían los mayores de 65 años y señalo que él mismo sería el primero en vacunarse. Pero ayer Putin lo contradijo: "A la gente como yo la vacuna todavía no llega". Putin tiene 68 años; Alberto tiene 61. Tampoco podrían vacunarse Cristina Kirchner (68) ni el propio Ginés (75).

Algunos interpretan que el apresuramiento de Alberto Fernández para anunciar que él se vacunaría en primer lugar obedece a una estrategia; otros lo atribuyen al mal asesoramiento de Ginés.

"Para sacarles la duda a todos, cuando la vacuna esté aquí, el primero que se va a dar la vacuna soy yo", dijo el presidente el 10 de diciembre. Pero las palabras de Putin lo dejaron mal parado.

De todos modos, Alberto Fernández tenía documentos que decían que "Sputnik V fue aprobada para grupos con edades que van de 18 a 60 años". Y que "hay una investigación en curso que se enfoca en mayores de 60 años". El gran problema es que Alberto depende ahora más que nunca de Putin porque hasta marzo no habrá otra vacuna que Sputnik V.

"En la Casa Rosada todos corren a las puteadas y culpan a Ginés de haber manejado siempre información confusa. Y que esos errores llevan a equivocarse al Presidente y a toda la Línea discursiva del Gobierno", dio a A24.com una fuente oficial del Gobierno.

"Le cuestionan desde siempre la comunicación a Ginés por los aviones, por adelantarse al Presidente y por decir lo de Pfizer. Se mete en líos en los que arrastra a todo el Gobierno. En Rosada confían más en Carla Vizzotti que en Ginés", señaló otro funcionario. Nadie piensa en que en lo inmediato el Presidente se desprenda de su ministro de Salud pero no se descarta que si el Gobierno no logra levantar cabeza con este conflicto le pidan la renuncia.

En rigor, la Casa Rosada comienza a pensar en un relanzamiento del gobierno con miras a las elecciones legislativas de 2021. Alberto Fernández ya recibió el mensaje del kirchnerismo duro, léase Cristina y Máximo Kirchner, de que no habrá suspensión de las PASO como querían él y los gobernadores. La Cámpora tiene el firme propósito de competir por cargos legislativos provinciales y por concejalías en diversos municipios. Es la base del crecimiento al que apuesta la agrupación que lidera Máximo Kirchner, que aspira ahora a convertirse en candidato presidencial.

Por ese motivo, Alberto buscará que la herramienta electoral, para mostrar en campaña, sea la epopeya de la vacunación masiva. Si se cayó el plan de suspender las PASO, espera que no ocurra lo mismo con la gesta vacunatoria. Pretender que haya 10.000 millones de vacunados al finalizar febrero. Para eso, deberá vacunar a 167 mil personas por día durante 60 días. Los testeos de Covid 19 no alcanzaron en la cuarentena a los 15.000 test PCR. Deberá redoblar el esfuerzo en logística.

Mientras tanto, comienza a pensar en un cambio de gabinete que podría consistir en intercambiar nombres entre los ministerios dándole alguna cuota de espacio mayor al kirchnerismo, que todavía masculla bronca porque Alberto no pudo resolver los problemas judiciales que la vicepresidenta había pedido para el primer año de gestión.

Fuente: A24