El Congreso del PJ mendocino comenzó este sábado a las 11 de la mañana en San Rafael, en medio de un clima de negociaciones, suspicacias y varias jugadas simultáneas. No es un encuentro más: lo que allí defina la conducción partidaria marcará el rumbo de las elecciones del 22 de febrero en los cuatro departamentos peronistas que no desdoblaron (San Rafael, Maipú, Santa Rosa y La Paz) y también en dos comunas gobernadas por otros partidos (Luján y Rivadavia).
El PJ se reúne en San Rafael para definir su juego en febrero mientras asoma un nuevo espacio interno
El Congreso peronista debate cómo resolver candidaturas en los departamentos que desdoblaron y en medio del surgimiento del “axelismo” local.
El cónclave llega con un detalle que puede parecer técnico pero que es central: el partido tiene la Carta Orgánica en revisión permanente desde que se suspendieron las PASO provinciales. Aquella vez la modificaron para dejar abierta la puerta a internas y permitir que listas alternativas compitieran y ahora buscan volver a cerrarla.
Un Congreso para blindar febrero
La discusión principal pasa por definir si habrá o no internas en los departamentos que votan el 22 de febrero: San Rafael, Maipú, Santa Rosa y La Paz. A ellos se suman Luján y Rivadavia, que también eligen autoridades ese día. La movida de los intendentes apunta a reproducir el modelo radical: aprobar candidaturas directamente en el Congreso del PJ y evitar contiendas internas que puedan mostrar grietas.
Los congresales, vale aclararlo, responden a los jefes comunales. Por eso el camino parece allanado para que la propuesta avance. La negociación fina, sin embargo, se juega con el kirchnerismo: si acepta lugares en las listas, la posibilidad de una interna departamental quedaría desactivada. Si no, la discusión puede tensarse más de lo previsto.
El "axelismo mendocino" hace su presentación
Mientras el partido discute sus reglas, otro movimiento político busca hacerse un hueco. Este viernes se presentó en Mendoza un nuevo espacio alineado con Axel Kicillof, encabezado por Daniel Urquiza, Karina Ferraris y Martín Rodríguez.
No forman parte del peronismo tradicional, ese que gira alrededor del tridente Carlos Ciurca, Matías Stevanato y los hermanos Félix (Emir diputado y Omar intendente). Tampoco integran La Cámpora, la expresión más clásica del kirchnerismo en la provincia. Son, más bien, un tercer actor que levanta la bandera del proyecto bonaerense y pretende plantar bandera en un territorio donde el peronismo viene perdiendo terreno desde el 2015.
Por supuesto, no tienen congresales propios: el Congreso está compuesto por representantes de los intendentes. Pero su aparición pública suma ruido y obliga al PJ a reacomodar piezas. No es menor que su surgimiento ocurra justo cuando se debate si permitir o no internas.
San Rafael, la tierra prometida en disputa
El escenario del encuentro tampoco es casual. San Rafael no sólo es uno de los departamentos que no desdobló; también es el bastión del único dirigente peronista mendocino que logró una banca nacional: Emir Félix. Y, además, es un territorio donde el mapa político viene moviéndose rápido y fuerte.
En las elecciones de octubre, Cambia Mendoza se impuso por varios puntos, incluso con un candidato sanrafaelino encabezando la lista peronista a diputados nacionales. Eso encendió alarmas en ambos lados. Para el PJ, implica redoblar esfuerzos para retener una plaza estratégica. Para el radicalismo y sus nuevos aliados libertarios, significa una oportunidad para expandirse donde el peronismo siempre jugó de local.
De hecho, este mismo sábado, mientras el Congreso peronista sesionaba, la UCR organizó un almuerzo encabezado por el presidente del partido en Mendoza, Andrés “Peti” Lombardi. Nadie lo dijo abiertamente, pero la señal estuvo clarísima: San Rafael es hoy un territorio en disputa real.
Un cierre abierto
El Congreso del PJ en San Rafael no es sólo una reunión partidaria. Es un intento de ordenar un calendario electoral que sigue desacomodado, definir reglas de juego antes de que empiece el partido y mostrar que, al menos puertas adentro, el peronismo puede mantener cierta unidad.
La pregunta que sobrevuela a todos es si ese orden es sólido o apenas un acuerdo de emergencia para llegar a febrero sin sangrado interno. Y, en paralelo, si el nuevo axelismo mendocino se convertirá en un actor que obliga a reescribir el mapa o quedará como un gesto simbólico.
Lo cierto es que la política mendocina se mueve, y San Rafael volvió a quedar en el centro de la escena.






