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jueves 11 de enero de 2018

Un detenido asumió la autoría del crimen del artista plástico

Fue imputada la pareja de caseros que trabajaba en la finca de José Álvarez, asesinado el viernes durante un atraco.

Con algunas certezas y otros puntos por resolver, el expediente sobre el crimen del artista plástico chileno sigue su curso. Fue imputada la pareja sospechosa. El hombre confirmó su autoría en el hecho y buscó desligar a la joven. También mencionó la participación de más personas.

Desde la detención de Ezequiel Orozco (24) y Analía De Monte (27) el lunes en el barrio Grilli, de Guaymallén, los pesquisas fueron reuniendo pruebas en contra de ellos, aunque las mayores precisiones las aportó uno de los acusados.

Mientras pasaba las horas arrestado, el joven hizo una declaración informal y espontánea ante algunos policías. Admitió que participó del asesinato de José Federico Álvarez (70) el viernes, junto con "unos transas". Esta definición aportada por él, hizo que los investigadores empezaran a relacionarlo con hombres vinculados a la venta de drogas en la zona de Puente de Hierro, Guaymallén. Orozco también dijo que su novia no estuvo involucrada en el episodio fatal.

Los dichos del sospechoso se conocieron públicamente luego de que la fiscal Claudia Ríos los imputara a él y la mujer por el delito de homicidio criminis causa, ya que se comprobó que a la víctima le robaron un auto y una notebook.

Justamente, el vehículo se transformó en otra prueba fundamental. Es que el detenido en su descargo también señaló en dónde lo habían quemado y abandonado. A un descampado cercano a Puente de Hierro se dirigió la policía y confirmó lo manifestado por el imputado. Un Volkswagen Gol, propiedad de Álvarez, fue encontrado incinerado.

En este contexto, la situación de Orozco queda bastante clara y complicada, en tanto que la fiscalía deberá reafirmar las sospechas contra De Monte, para contrarrestar lo manifestado por el novio. Por lo pronto, y ya imputados, los acusados hoy serán alojados en las penitenciarías correspondientes.

Sobre ellos posaron la lupa los detectives del caso, luego de que la familia del fallecido aportara el dato que los jóvenes trabajaban como caseros en la finca y que días antes del crimen abandonaron sus tareas en malos términos con Álvarez. Además del robo como objetivo, había otra situación personal.

¿Más atacantes?
La declaración del muchacho que está preso, sobre la posibilidad de que hayan actuado más sujetos en el asesinato, no suena tan descabellado para los investigadores. Es que el trabajo de Policía Científica en la finca permitió descubrir varias pisadas y rastros que iban en distintas direcciones. Esto alertó sobre la chance de que hayan estado en la escena muchas personas.

El gran desorden y los objetos revueltos en la casa del hombre fueron otro detalle a tener en cuenta sobre la presencia numerosa de delincuentes. Esto deberá ser analizado y profundizado por los sabuesos que llevan la causa.

De un escopetazo
Álvarez recibió un disparo en la cabeza la madrugada del viernes pasado, en la finca donde vivía en el distrito Colonia Molina, Guaymallén. La señora que hacía la limpieza llegó alrededor de las 7 y lo encontró en el exterior de la propiedad, tirado en el piso ya sin vida. Estaba vestido, pero descalzo.

Se cree que el hombre estaba descansando y algo lo llevó hasta afuera. Allí se habría topado con los malvivientes, que le pegaron un tiro con una escopeta.

Su hija señaló el faltante del auto y una notebook, aunque llamó la atención que no le robaron dinero y más elementos de valor. Al respecto, un par de heladeras fueron encontradas casi en la calle. Al parecer, los ladrones se las estaban llevando y a último momento decidieron dejarlas.

En la finca de Álvarez había dos casas, en una vivía él y en la otra, los caseros que están detenidos.
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