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viernes 11 de mayo de 2018

Prisión perpetua por matar a su mujer de un golpe y arrojar el cadáver al río

Sixto Cruz fue condenado a esa pena por el asesinato de Alejandra Janko (32), ocurrido en diciembre de 2016.

Prisión perpetua fue lo que dictó la Justicia para Sixto Cruz Huanca, el hombre acusado de asesinar a golpes a su esposa y arrojarla a un río. El hecho de sangre había ocurrido en diciembre de 2016 en una zona rural del Valle de Uco.

El Tribunal Penal Colegiado presidido por la juez Belén Salido le dictó la máxima pena que contempla el código penal al asesino de Alejandra Janko (32), la mujer oriunda de Bolivia que trabajaba como cosechadora en el departamento de San Carlos y terminó ultimada por su pareja.

Fuentes judiciales comentaron que la deliberación entre los magistrados no había sido sencilla ya que la causa de muerte de Janko no estaba clara. Es que el cadáver fue hallado días después del ataque y estaba putrefacto por lo que los forenses no pudieron precisar la causa de muerte, aunque sí detallaron que padecía un traumatismo en la cabeza.

Esto había sido el principal arma de la defensa del imputado ya que solicitaron que sea condenado por homicidio culposo, argumentando que cuando Cruz golpeó a la mujer -él mismo admitió haberlo hecho- creyó que la había matado pero en realidad estaba con vida cuando arrojó el cuerpo al río. Es decir, para la defensa, Janko murió producto de la asfixia por el agua y no por el brutal ataque.

Distinta fue la tesis del fiscal Javier Pascua, quien en su alegato realizado el martes pasado había solicitado justamente la prisión perpetua. El magistrado había destacado la dureza de los testimonios de los familiares que declararon en el juicio y hasta que Janko tenía una hija que preguntaba sobre su paradero cuando todavía no era habido el cadáver.

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Asesinada. Alejandra Janko.
Asesinada. Alejandra Janko.

Femicidio

El 10 de diciembre de 2016 fue la última vez que Alejandra Janko fue vista con vida en el departamento de San Carlos, más precisamente en una finca ubicada en calle Coronel Videla. Sus familiares comenzaron a buscar y su esposo, quien incluso salió hablando ante los medios de comunicación, dijo que se había ido hacia Mendoza con 150 mil pesos.

La búsqueda se extendió durante varios días, hasta que trabajadores rurales hallaron un cadáver en un río ubicado a 5 kilómetros del domicilio de la víctima. Fue reconocido inmediatamente por sus prendas de ropa, pese a que el cuerpo estaba descompuesto por el paso del tiempo.

Inmediatamente los pesquisas pusieron la lupa sobre su familia, quien había aportado diversas informaciones falsas. Hasta había trascendido que Janko había regresado a Bolivia, su país natal, y les había dicho que estaba en buen estado.

Sixto Cruz y su hermanastro fueron detenidos a los pocos días. El primero de ellos confesó haberla golpeado y matado sin intención, por lo que quedó privado de su libertad. El segundo terminó sobreseído por falta de pruebas.

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