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sábado 25 de noviembre de 2017

Prisión perpetua para dos hermanos por el crimen de Trinidad

Jesús (25) y Diego (22) Concha fueron condenados a la pena máxima por el asesinato de la nena de 8 años, en 2016. Matías, el tercer acusado, fue absuelto por el tribunal.

Tal como se preveía, terminó siendo dispar la suerte de los tres hermanos Concha, acusados del abuso y asesinato de Trinidad Rodríguez (8) en abril de 2016 en Maipú. Los dos mayores fueron condenados a prisión perpetua, mientras que el más chico fue absuelto ante la falta de pruebas.

El miércoles pasado se realizaron los alegatos en la Sexta Cámara del Crimen, en donde el futuro de los sospechosos ya se anunciaba. Con pruebas físicas y científicas, la situación de Jesús (25) y Diego (22) Concha era más que complicada. Es que en el momento de su detención la policía secuestró un calzoncillo del más grande de ellos en el cual se halló la prueba fundamental de la causa.

En esa prenda se detectaron restos espermáticos de Jesús y material genético de Diego y Trinidad. En el caso de la nena, los pesquisas creen que se trataría de saliva. Estos peritajes le permitieron suponer a los investigadores que la víctima sufrió una situación de abuso por parte de estos dos hombres.

Con este elemento irrefutable más varios testimonios que los señalaban, el fiscal de cámara Fernando Guzzo en sus alegatos pidió la pena máxima para ellos dos. Ambos llegaban al juicio imputados por abuso sexual gravemente ultrajante con homicidio criminis causa (la habrían matado para ocultar el abuso), delito que sólo contempla la perpetua.

Los abogados defensores pidieron absolución y los querellantes adhirieron a lo desarrollado por el representante del Ministerio Público. Finalmente ayer el tribunal dio el veredicto, condenando a Jesús y a Diego Concha a la pena más dura.

El más chico quedó libre

Quien tras el juicio quedó en libertad fue el tercer sospechoso que tuvo la pesquisa. Matías Concha (19) tenía la misma imputación que sus hermanos, sin embargo a él sólo lo comprometía un testigo que aseguró haberlo visto luego de la desaparición de Trini en la zona en donde se encontraron los restos del cadáver.
En su declaración esta persona dijo que vio al joven llevando ramas a la ripiera en la que se halló parte del cuerpo. Presuntamente, él participó en el fuego con el que quemaron a la pequeña.

Más allá de esto, no hay pruebas certeras en contra de Matías en cuanto al abuso y el crimen, por lo que la fiscalía no lo acusó en los alegatos.

La única figura con la que se lo podía señalar era la de un encubrimiento a sus hermanos, pero entre parientes directos esto no es considerado delito por el Código Penal.

En esto hubo total acuerdo de las partes y el menor de los Concha resultó absuelto y ya está libre.

La familia Rodríguez quedó conforme con el fallo. Tras el juicio se mostraron agradecidos porque se hizo justicia, aunque no pudieron evitar mostrar el dolor por el asesinato de Trinidad y por la manera en la que terminaron con su vida.
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