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Los hechos policiales de Mendoza que dejó el 2020

La pandemia no impidió, y en varios casos incentivó, la violencia durante 2020. Es así que Mendoza tuvo que lamentar hechos que conmocionaron a la sociedad

El 2020 cerró dejándoles a los mendocinos hechos de violencia que quedarán en la memoria colectiva por la gran conmoción que provocaron en toda la sociedad. La cuarentena y el aislamiento social no lograron aplacar los casos policiales y, en cuestión de violencia de género, incluso los incrementaron.

El año de la peste iniciaba con todas las miradas puestas en la Costa Atlántica, más precisamente en Villa Gesell, donde 11 rugbiers asesinaron a Fernando Báez Sosa (18) con una paliza fatal al salir de un boliche de esa ciudad. Máximo Thomsen (20), Ciro Pertossi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Enzo Comelli (20), Matías Benicelli (21), Blas Cinalli (19), Ayrton Viollaz (21), Juan Pedro Guarino (19) y Alejo Milanesi (19) fueron imputados por el delito de "homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas".

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Pero a nivel local la violencia también se expresaba.

Crimen del peluquero

Marcelo Paredes tenía 19 años.

Marcelo Paredes tenía 19 años y había logrado juntar dinero para abrir su propia peluquería en su casa ubicado en la zona de La Favorita. En las últimas horas del 21 de febrero, tres sujetos encapuchados ingresaron y lo amenazaron con un arma de fuego. Le efectuaron un disparo en el pecho para robarle su celular y otras pertenencias. El joven estuvo internado en el Hospital Central hasta que murió seis días después.

Actualmente, solo uno de los cuatro acusados por el crimen permanece en la cárcel.

La esposa del Chacal de la Cuarta

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Más de una década después de la primera denuncia que reveló uno de los casos más nefastos de abuso sexual en Mendoza, el 7 de julio la Justicia decidió detener a Norma Ortubia la esposa de fallecido Chacal de la Cuarta Sección que violó y tuvo siete hijos con su hija.

La víctima había denunciado hacía largo tiempo la implicación de su progenitora en los reiterados abusos que había sufrido.

El caso se dio a conocer en mayo de 2009, cuando Armando Lucero fue detenido y acusado de abusar sexualmente a su hija durante más de 20 años. Según la víctima, los hechos se iniciaron cuando tenía 7 años y a los 15 quedó embarazada por primera vez. Producto de las violaciones, la mujer tuvo siete hijos.

El acusado murió un año después de la detención.

Caso Aliaga: un crimen con tintes de ficción

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El 28 de julio pasado, Diego Aliaga salió de su casa ubicada en el barrio Palmares a bordo de una camioneta que le había prestado un vecino. El hombre se iba a reunir con su socio Diego Barrera en una propiedad ubicada en Rodeo de la Cruz pero nunca volvió.

Al comenzar a investigar la desaparición, los pesquisas abrieron una enorme caja de pandora en la que surgieron acusaciones de coimas a jueces federales, negocios turbios y un asesinato con tintes de película.

El cuerpo de la víctima fue encontrado en un descampado de Lavalle recién en septiembre. Pero el caso ya tenía en la mira su socio Diego Barrera, la pareja de este Bibiana Sacolle, los hijos Lucas y Gastón Curi, y un empleado de la familia, Yamil Rosales.

Todos fueron imputados por secuestro extorsivo seguido de muerte agravado por la participación de dos o más personas.

El travesticidio de Melody

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A las 3.50 del sábado 29 de agosto, Melody Barrera (27) recibió 6 disparos de arma de fuego que le produjeron la muerte.

Filmaciones de las cámaras de seguridad, llamadas telefónicas y el testimonio de un testigo fueron las razones que provocaron la detención de Darío Jesús Cháves (33). El acusado era personal de la Policía de Mendoza y quedó imputado oor homicidio agravado por odio a la expresión de género -desprecio a los travestis-, por ser funcionario policial -estaba de civil pero usó su arma reglamentaria-, por alevosía -la mató de 6 disparos por la espalda- y por el uso de arma de fuego.

Un testigo fue clave en la causa y aseguró haber estado con el policía Cháves minutos antes del crimen y le dijo que iba ir "los trabas de la vuelta me tiraron gas pimienta, voy a buscar un arma y los voy a cagar a tiros” porque había tenido una discusión previa. Cuando el uniformado fue detenido, se encontró que tenía un auto VW Bora similar a que utilizó el asesino de Melody. Si bien no tenía patente, trascendió que el uniformado la denunció como robada dos días después del asesinato.

Un triple femicidio que se intentó esconder

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La madrugada del lunes 19 de octubre pasado sacudía al trascender la muerte de tres mujeres: Ema Zapata (70), Aldana González (16) y su bisnieta Sheila Ares (10). Todas dormían cuando el fuego se desató en uno de los sectores. La necropsia indicó murieron asfixiadas, pese a la intervención de Bomberos y policías que les realizaron reanimación en el lugar.

Hasta allí parecía tratarse de una accidente trágico. Sin embargo, la investigación por el incendio en Guaymallén pasó a la Unidad Fiscal de Homicidios a los pocos días porque se probó que fue causado en forma intencional. Una persona abrió la única ventana que no tenía medidas de seguridad en la propiedad y prendió fuego una cortina que entró en contacto con unas bolsas de ropa.

El femicidio de Dora Hidalgo

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Dora Hidalgo fue vista por última vez el 31 de agosto.

Dora Hidalgo fue vista por última vez el 31 de agosto.

Dora Hidalgo (67) era oriunda de Córdoba pero hace varios años estaba radicada en Coquimbito. Trabajaba en la mantención de un importante predio donde hay canchas de fútbol y funciona un salón de fiestas.

El 31 de agosto pasado, la mujer fue vista por última vez con vida cuando se dirigía al lugar para alimentar a los perros. Se realizó la denuncia para averiguar su paradero. La peor noticia llegó cuatro días después: el cuerpo fue encontrado a unos 70 metros de profundidad de un pozo de extracción de agua.

El crimen en Maipú apuntó contra José Daniel Moreira Leyes (37) quien mantenía un conflicto con la víctima fatal porque el hombre solía llevar a personas ajenas al lugar de trabajo e Hidalgo le advirtió que lo iba a comunicar con los dueños del predio.

Florencia Romano: un femicidio que se pudo evitar

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El 2020 aún dejaba uno de los crímenes más aberrantes para sus últimos días. El femicidio de Florencia Romano (14) despertó una gran furia en la sociedad.

La joven fue contactada por Pablo Arancibia (33) a través de las redes sociales. El ahora imputado la invitó a pasar el día en su casa ubicada en callejón Berra de Maipú. Fue en el mediodía del 12 de diciembre que Florencia dejó su casa y tomó un colectivo para no volver.

Rápidamente su foto comenzó a circular por internet y se pedía por su aparición. El caso comenzó a ser investigado por la Justicia y se logró establecer una conexión por el acusado. El martes la policía terminaba deteniendo al hombre y su pareja -quien luego quedó en libertad porque no estaba al momento del hecho-.

Recién el jueves, y gracias al testimonio de un primo de Arancibia que se presentó ante la fiscal Claudia Ríos para declarar que el hombre le había pedido ese sábado que lo llevara en su auto a tirar un perro muerto, se pudo dar con los restos de la joven.

Pero aún quedaban varios hechos por conocerse. El día que Florencia fue asesinada, un vecino del pasaje alertó al 911 sobre el ataque al escuchar los gritos y la pelea, pero la operadora que lo atendió decidió cortar la llamada y no notificar la novedad. La comisaría más próxima a la casa de Arancibia estaba solo a cinco minutos de distancia.