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jueves 28 de junio de 2018

Lo condenaron por matar accidentalmente con un arma a su amigo

José Nievas recibió 8 años de prisión por homicidio culposo y tenencia de arma de fuego. El hecho ocurrió en Guaymallén en octubre de 2016.

Una muerte por accidente. Bajo esa premisa fue condenado un hombre que se encontraba detenido acusado de asesinar de un disparo a un amigo a mediados de octubre de 2016, en un hecho ocurrido en Guaymallén.

José Alberto Nievas Casanova fue juzgado a mediados de la semana pasada por el crimen de Miguel Gómez Martínez (30), ocurrido el 30 de octubre de 2016. Ese día, víctima y victimario se encontraban juntos en la casa de la víctima ubicada en el barrio Pedro Molina.

En horas de la tarde, Martínez ingresó al Hospital Central con una herida de arma de fuego con orificio de entrada en el costado derecho de su cabeza. Más allá del intento de los médicos en un quirófano por rescatarlo, ya que la bala había quedado alojada en el cráneo, Gómez murió a las pocas horas.

La fiscal Claudia Ríos fue quien comenzó a investigar el hecho y las primeras declaraciones testimoniales apuntaban a que dos sujetos en una moto le habían disparado a la víctima fatal en la vía pública.

Sin embargo, surgieron ciertas contradicciones. La necropsia determinó que el occiso fue ejecutado a corta distancia. Además, se hallaron de manchas de sangre en el interior de su casa.

El caso tuvo un giro rotundo y Nievas se convirtió en el principal sospechoso. Tiempo después fue detenido e imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego. Para la fiscal, ambos eran amigos y mantuvieron una discusión que terminó con ese desenlace fatal.

Es la misma tesis que mantuvo durante el juicio, ya que en la etapa de alegatos la magistrada de la Unidad Fiscal de Homicidios solicitó 14 años de prisión para el acusado. En contraparte, la defensa pidió 3 años -recuperaría su libertad- entendiendo que se trataba de un homicidio culposo, es decir, que Nievas disparó accidentalmente el arma que terminó con la vida de su amigo.

El tribunal liderado por Gonzalo Guiñazú se mantuvo en esa última línea, aunque le agregó el delito de tenencia ilegal de arma de fuego y condenó al acusado a 8 años de prisión, por lo que continuará alojado en la penitenciaría provincial.

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